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Voy a comenzar con la conclusión de una investigación que ha tomado 10 años. Derivados del cubio, ñame, Ibia y batata fortalecen el sistema inmunológico, disminuyen la grasa corporal y contribuyen a prevenir el cáncer de colón. ¡Así como lo leen!

Para nadie es secreto que esas raíces y tubérculos andinos propios de los Andes colombianos siempre han sido consideradas de poco o ningún valor. La noticia es que son verdaderos tesoros porque poseen una alta cantidad de almidón común que puede transformarse en almidón resistente, se trata de una fracción del almidón dietario que se escapa de la digestión en el intestino delgado y es procesado en el intestino grueso generando por fermentación bacteriana ácidos grasos de cadena corta que combaten la diarrea, la inflamación intestinal y el crecimiento de células tumorales. 

De hecho su nombre, almidón resistente, obedece a que tiene la capacidad de soportar el ataque de las enzimas digestivas. Algunas de sus propiedades son fortalecer el sistema inmunológico, reducir el índice glicémico en las personas con diabetes, disminuir la grasa corporal y prevenir el cáncer de colón.

Así que palabras más, palabras menos, contrario a lo que se cree las raíces y los tubérculos andinos tienen muchas propiedades nutricionales y medicinales que eran conocidas de forma empírica por nuestros ancestros indígenas y campesinos. Hoy salen a la luz, gracias a la ciencia. 

Este hallazgo es fruto la última década de mi vida, dedicada de lleno a la investigación sobre la composición y las propiedades medicinales e industriales de los tubérculos y las raíces tuberosas andinas. Uno de los aspectos más importantes de este descubrimiento es que puede traer buenas nuevas a nuestros campos porque es una alternativa real de sustentabilidad rural con potencial, ya comprobado.

Algunos de estos tubérculos andinos son conocidos porque dan vida al famoso cocido boyacense y a diversos platos de la gastronomía nariñense, como son: ibias, rubas, cubios, yucas, y ñames. Pero, también están incluidas otras raíces tuberosas como achira, arracacha, batata, yacón y maca. Muchos pueden parecer desconocidos y lejanos, pero todos son autóctonos de la zona andina del país. 

Estos alimentos sometidos a algunos procesos industriales se pueden usar para hacer panes, concentrados para animales y otros alimentos de gran valor nutricional. De igual forma poseen sustancias útiles en la fabricación de productos de belleza como mascarillas y maquillaje. 

Esta columna no puede terminar sin que ustedes conozcan las siete razones por las cuales, estas raíces sembradas por familias campesinas de Cundinamarca, Boyacá y Nariño, tienen gran potencial económico. 1.Tienen alta resiliencia (capacidad de adaptación) frente al cambio climático 2.Amplio universo de variables de aprovechamiento y transformación de sus componentes 3.Grandes aplicaciones nutricionales y medicinales que puede ser la base de emprendimientos rurales sostenibles en el tiempo para los pequeños productores de la región andina colombiana. 4.Crecen con facilidad 5.Son cultivos más resistentes que otros productos 6.Son autóctonos de la región 7.No necesitan grandes dosis de fungicidas.

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