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De acuerdo con el último informe de la Jife se señala un notable incremento de las áreas cultivadas de coca, pasando de 69.000 ha en 2014 a 96.000 ha en 2015, la oficina de Drogas de EE.UU reportó para 2015 unas 157.000 ha sembradas y una proyección para 2016 de 180.000 ha. Con cualquiera de las mediciones, estas cifras convierten en un reto la implementación del punto 4 de los acuerdos de La Habana en lo referente a sustitución de cultivos de uso ilícito. Con la puesta en marcha y expedición del Decreto 896 de 2017 que crea el Programa Nacional Integral de Sustitución de cultivos, son varios los temas que suscitan expectativas de cómo se realizará dicha implementación. En esta primera entrega abordaremos tres de ellos, que tienen que ver con  una mirada social que debería tener un proceso integral.

Erradicación voluntaria, la alternativa en los acuerdos de Paz

Con el fallo de la Corte Constitucional de no volver a la erradicación por medio de la aspersión aérea, se da un espaldarazo a la erradicación voluntaria que quedó planteada como eje central en los acuerdos.Dicho esto entonces ¿Cómo se estará planteando el Gobierno llevar a cabo los programas de sustitución, con la erradicación forzada por parte del ejército Vs. erradicación voluntaria de la población en los mismos territorios, ¿El aumento del consumo de cocaína en ciertas ciudades?¿Cuáles serán las estrategias para descriminalizar a las familias involucradas en los cultivos de coca? y ¿Cuál será el proceso social y de acompañamiento a las comunidades, frente a los imaginarios culturales y sociales que se han dado alrededor de la actividad cocalera?

¿Qué pasa con la demanda mundial de consumidores de cocaína? 
La relación no es directamente proporcional de a menor cultivo, menor demanda mundial del producto. Por el contrario, puede suceder también que frente a una posible escasez, esta aumente el precio y seguramente su producción se desplace a otros lugares generando efectos colaterales, es claro que la demanda de cocaína en el mundo no disminuirá por el proceso de sustitución en Colombia.

El consumo de drogas entre excombatientes y población en zonas de control

Está ampliamente documentado, cómo en los procesos de paz anteriores, se reorganizan las fuerzas en los territorios, los códigos de guerra desaparecen y los excombatientes terminan en manos de las bandas de microtráfico, aumentando el riesgo del consumo de sustancias psicoáctivas y en los territorios antes controlados también se expande el consumo de sustancias. ¿Cuáles serán entonces las estrategias de gobierno y Farc para prevenir el consumo entre los excombatientes y en los territorios de influencia? 

Lo social es la clave

Este panorama nos coloca  en un escenario propicio para enfrentar los retos de cara a la necesidad de intervenciones integrales que aporten a la construcción de paz, respeto a la tradición, dignificación y autoreconociento del cultivador como sujeto de derechos  y desarrollo comunitario,  que soporte los procesos de sustitución o de transición hacia otros usos de la hoja de coca, o hacia otros emprendimientos económicos orientados a la legalidad.

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