El sector ganadero que especializa su actividad en la producción de leche y doble propósito (carne y leche) enfrenta una crisis estructural desde hace varios años que de no solucionarse podría llevar a la actividad al colapso.
Colombia produce entre 7.100 y 7.500 millones de litros de leche al año distribuidos en varias regiones del país entre las que se destacan el norte y oriente de Antioquia, la Sabana de Bogotá, Nariño, Caquetá y la Costa Caribe. Dicha producción es estacional; es decir esta asociada a condiciones climáticas favorables.
Uno de los principales problemas esta en la absorción de esa producción por parte de la Agroindustria formal procesadora de la leche. Solamente entre un 42% y un 45 % de ese total es comercializada por la industria formal. El resto de la producción va a pequeñas industrias no formales "cruderos", a los "queseros", a alimentar los terneros e incluso una parte de ella a los "potreros " ; es decir se bota. La comercialización informal manda principalmente en la Costa Atlántica.
Las importaciones de leche en polvo y derivados se suman a esta problemática. En el 2025 sumaron 77.605 toneladas por valor de US$254 millones, lo que marcó una cifra récord en la historia del país. Estados Unidos es el principal proveedor con cerca de 42 mil toneladas. Este año la situación muy seguramente será más complicada. Esa cifra se incrementará, dado que en cumplimiento del Tratado de Libre Comercio con este país el arancel de importación se elimina de manera definitiva. Las empresas del sector lácteo prefieren importar leche alegando menores costos. Debo mencionar, además, que esto jalona el precio de la leche al productor hacia abajo disminuyendo el ingreso.
Este año, también, las condiciones climáticas atípicas dadas las lluvias que se han presentado en regiones como la Costa Caribe y el Caquetá vienen impulsando producciones mas altas de leche para esta época. En la Costa, además, varias empresas formales que acopiaban leche, caso Coolechera, han cerrado sus puertas impulsando mas aún la llegada del producto a la informalidad. Sumemos a ello la llegada de queso de contrabando de Venezuela, que le roba espacio de comercialización a nuestro queso, principalmente, en ciudades de la Costa.
Y si hablamos de consumo la situación también es crítica. El consumo per cápita en Colombia está por el orden de los 142 l/persona/año cuando la FAO recomienda un consumo de 180 l/persona/año. En estratos bajos de la población, la situación es aún mas complicada porque el consumo es de apenas 42 l/persona/año. Piensen que países como Estados Unidos y Nueva Zelanda tienen consumos superiores a los 280 l/persona/año.
Es hora de volver a pensar en soluciones. Hace unos años con los actores interesados del sector (Fedegan, Analac, Asoleche y Gobierno) firmamos el acuerdo de sostenibilidad de la cadena láctea donde se definía una hoja de ruta con acciones en el corto, mediano y largo plazo. Entre esas acciones están el apoyo a los ganaderos para la creación de asociaciones regionales de comercialización y transformación de la leche; créditos con tasa y plazo favorables para establecimiento de sistemas silvopastoriles y mejoramiento de la infraestructura de producción y acopio de la leche en finca; plantas de pulverización del producto; programas de compra de leche por parte del gobierno para entidades como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar; y campañas de promoción del consumo. Este Gobierno lo dejó en el olvido.
La leche es un alimento de alto valor nutricional. El aporte de proteína y calcio sería fundamental en la dieta de nuestros niños. De la producción de leche depende el sustento de más de 400 mil familias ganaderas en las diferentes cuencas lecheras del país. Es hora de retomar el acuerdo y sus acciones; es hora de volver a actuar por el sector lechero Colombiano.