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Los agricultores cada vez se preocupan más por la sostenibilidad, es por esto que la forma de producir alimentos cambió. Ahora hay una necesidad de adoptar productos y prácticas que contribuyan con la preservación del medioambiente; y que al mismo tiempo permita cumplir con la reglamentación de límites de residuos para exportar a mercados como Europa y Norte América.

Adriana Viloria Díaz, líder de la categoría de fungicidas, insecticidas y soluciones biológicas de Corteva Agriscience -una empresa especializada en ciencia agrícola-, explica que algunas prácticas importantes son: tener una producción diferenciada, con regulación estricta y con capacitaciones constantes.

Producción diferenciada.

Es la posibilidad de incorporar tecnologías con química verde en el manejo del cultivo. Esto puede ayudar a minimizar al máximo cualquier impacto ya que brindan un equilibrio entre los productos para la protección de cultivos y la fauna al controlar los insectos y plagas, también porque logra polinizar con insectos benéficos y mantener un ambiente agroecológicamente estable.

Regulaciones más estrictas

Un requisito fundamental para ingresar a mercados como Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea consiste en la no presencia de trazas de productos químicos en el producto final. "Incorporar alternativas biológicas dentro del manejo integrado de los cultivos, genera una ventaja competitiva frente al cumplimiento de los requerimientos que demandan consumidores y compradores actuales en los países donde se exporta aguacate”, explicó Viloria.

Capacitación constante

Resulta fundamental contar con una asesoría completa en el manejo integrado del cultivo de manera que pueda orientar a los productores sobre los requisitos necesarios para exportar. En este sentido, Corteva trabaja con los agricultores para proporcionar educación, herramientas y asesoramiento para ayudarlos a aumentar la productividad, preservando la biodiversidad del suelo.

Estas practicas, finalmente, hacen más atractivos a los productos y generan un valor añadido para los productores que deseen entrar en el mercado internacional. Por ejemplo, una de las frutas con potencial es el aguacate hass, que aunque no pertenece al grupo de los productos tradicionales en exportaciones (banano, café y flores), le ha empezado a ir muy bien.

En 2021, se produjeron 155.310 toneladas en un área sembrada de 26.427 hectáreas. Además, se exportaron cerca de 99.000 toneladas por un valor de US$ 206,6 millones con un crecimiento aproximado de 20% frente a 2020.

"Estamos comprometidos en acompañarlos en este proceso de producir más alimentos combinando soluciones biológicas y tecnologías verdes para el manejo y tratamiento de plagas y enfermedades de cultivos clave para la exportación como el aguacate, apoyados en productos de bajo impacto ambiental y con diferentes modos de acción”, indicó Viloria.

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