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Mediante un estudio realizado entre el Área de Investigación en Análisis de Políticas (Dapa) del Centro Internacional de Agricultura Tropical (Ciat) y la Federación Colombiana de Arroceros (Fedearroz), los investigadores demostraron que la aplicación de conocido big data podría ser crucial para “explicar y aprender a manejar mejor la variabilidad del clima y así dejar de ser víctima de ella”, según expresó en el informe el especialista en agricultura específica por sitio del Dapa, Sylvain Delerce.

El estudio se enfocó en la variabilidad climática como factor limitante en 1.200 eventos productivos (el ciclo de vida del cultivo) en el municipio de Saldaña, Tolima, y 390 en el departamento del Meta, dos de las regiones arroceras más importantes del país, relacionándolos con los diferentes patrones climáticos aportados por el Ideam con el fin de cuantificar cuál fue su impacto en el rendimiento así como identificar cuáles son los cultivadores más aptos para cada contexto climático.

Durante dos décadas consecutivas, Fedearroz realizó la recolección de datos a nivel nacional necesarios para conseguir la información contextualizada para que los productores puedan tomar decisiones más acertadas sobre sus cultivos en finca con respecto a la información meteorológica.

“Lo que nos motiva es empoderar a nuestros socios con estas técnicas para que un gremio como el arrocero ya no dependa del Ciat ni de ninguna otra entidad, porque está capacitado y empedrado para usar estas herramientas cuándo y dónde lo necesite”, le explicó Delerce al Ciat.

Tras este informe científico, el reto a corto y mediano plazo, según dice el Ciat, es empezar a generar una cultura de recolección de datos en todos los sectores agrícolas a nivel nacional, para que estos le puedan servir a los demás cultivos y beneficiarlos con información crucial para hacerle frente a la variabilidad climática.

Dichos datos, no solo deben ser recolectados sino que también tienen que ser sistematizados con herramientas de captura diseñadas para ese propósito, con el fin de que sean procesados y relacionados con los datos del Ideam de modo que se puedan encontrar variables que sirvan de referencia para los productores.

El uso de estas herramientas contribuirá a mejorar la capacidad de respuesta del agro ante los fenómenos climáticos, aumentando la productividad y competitividad internacional, al tiempo que se disminuyen las grandes pérdidas relacionadas a dichos cambios.

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