Comentarios Katheryn Mejía

Las coyunturas prueban la capacidad de un sector para reaccionar; las hojas de ruta demuestran su capacidad para liderar

22 de julio de 2026
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Los grandes sectores productivos entienden que enfrentar dificultades forma parte de su naturaleza. Operan en entornos cambiantes y su supervivencia y competitividad dependen de su capacidad de anticipación y resiliencia. Cuando el entorno cambia, esperar no es una estrategia.

Prepararse ante la adversidad no es una opción empresarial de prudencia, sino una condición obligatoria de supervivencia. Así lo demuestra la industria australiana del vino.

Entre 2020 y 2024, esta industria enfrentó una de las mayores crisis de su historia reciente. Tras perder su principal mercado de exportación por las restricciones comerciales impuestas por China, productores, gremios, centros de investigación y Gobierno decidieron actuar conjuntamente. En lugar de esperar a que la coyuntura cambiara, construyeron una hoja de ruta para recuperar competitividad, diversificar mercados y fortalecer la sostenibilidad del sector.

Hoy la industria vitivinícola australiana enfrenta el futuro con una estrategia común, mercados en recuperación y una agenda compartida de competitividad, innovación y sostenibilidad.

La lección es sencilla: ante una coyuntura compleja, los sectores maduros no actúan de manera aislada ni improvisan soluciones. Construyen información, fijan prioridades, distribuyen responsabilidades y establecen una interlocución permanente con el Estado.

En la actualidad Colombia está llamada a asumir esa misma lógica frente a la compleja coyuntura que atraviesa su sector agrícola. Aprender de las lecciones exitosas es más sabio que ignorarlas.

Con esa premisa, el sector del Aguacate Hass de Colombia enfrenta una menor producción prevista; altos costos laborales, logísticos, financieros y de los insumos; volatilidad cambiaria; inestabilidad de los precios internacionales y los posibles efectos del Fenómeno de El Niño.

Estos factores reducen los márgenes y limitan la capacidad de maniobra de los productores, exportadores y transformadores del Hass.

Pero el sector no se ha quedado inmóvil.

La Corporación de Productores, Exportadores y Transformadores de Aguacate Hass, Corpohass, está convencida de que frente a los desafíos hay que proponer soluciones.

Por eso definió una Hoja de Ruta gremial que combina acciones inmediatas con una visión de competitividad de largo plazo. Durante el segundo semestre concentra sus esfuerzos en proteger la liquidez del sector, reducir costos operativos, anticipar riesgos que puedan afectar la cosecha y fortalecer la interlocución política e institucional.

El gremio le apuesta a impulsar acciones concretas: abrir espacios de diálogo con la banca privada para facilitar alternativas financieras; promover alianzas que permitan reducir costos mediante compras agregadas; anticiparse a los riesgos climáticos y consolidar una agenda de interlocución con el Gobierno y el Congreso para llevar las prioridades del sector a los escenarios donde se toman las decisiones públicas.

Ante la coyuntura agrícola que vive el país, no se trata de pedir alivios aislados. Se trata de construir soluciones compartidas entre el sector productivo y el Estado que protejan la producción, fortalezcan el empleo rural y consoliden la capacidad exportadora de una agroindustria que genera oportunidades para miles de familias colombianas.

El Aguacate Hass de Colombia puede ser un aliado estratégico del Gobierno Nacional para impulsar el desarrollo rural, diversificar las exportaciones y generar bienestar en los territorios.

Para lograrlo, se requiere una articulación permanente entre el sector productivo y las instituciones públicas, así como decisiones que fortalezcan la competitividad y permitan aprovechar el enorme potencial que tiene esta cadena para el país.

La Hoja de Ruta del Aguacate Hass propone una forma de enfrentar los desafíos con información, articulación y una visión compartida entre el sector productivo, la institucionalidad y el Gobierno. La capacidad de construir agendas comunes será fundamental para fortalecer la competitividad del agro colombiano, dinamizar las exportaciones y seguir generando oportunidades para miles de familias en todo el país.

Porque el futuro del agro colombiano no se construye esperando mejores condiciones, sino tomando mejores decisiones.

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