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La puesta a punto de los animales antes de competir es dispendiosa y delicada. Todo un arte que se perfecciona día a día con el entrenamiento.

Llevar un caballo a una exposición no es nada fácil. A los cuidados normales que se le dan al animal, durante el año en pesebrera, se les suman todos los preparativos previos a la competencia, que como cualquier atleta, debe afinar antes de mostrarse ante los jueces.

Para una feria de exposición, y más si es Grado A, los caballos son preparados con bastante tiempo. El entrenamiento arranca con la manutención ideal para el animal. Este cuidado, en pesebrera, tiene un valor mensual que llega a $1,5 millones. Sin embargo, la fórmula del éxito es la continuidad de años de trabajo entre el montador y el ejemplar.

Un caballo se monta a partir de los 28 meses y desde ese momento debe familiarizarse con el entrenamiento en la pista, los ruidos y los instrumentos que se usan para la monta. La primera competencia debe ser entre los 36 y 47 meses de edad, que es para los potros en proceso de adiestramiento.

Las prácticas, que duran entre media y una hora, se intensifican o disminuyen dependiendo de la cantidad de competencias a las que se asista. Sin embargo, en la mayoría de los casos, son diarias.

“Las pesebreras deben cumplir unos requerimientos con buenas prácticas agropecuarias y una preparación tranquila antes de las ferias. Los últimos 15 días se trabaja para llegar con buen fondo. Se los prepara para que lleguen bien afinados. Por ejemplo, a una feria Grado A llevamos dos animales. Los grandes criaderos pueden llevar más, pero eso depende mucho de lo que buscan”, comentó Juan Hernández, propietario del Criadero Arroyohondo de Rionegro (Antioquia).

LOS CONTRASTES

  • Héctor José VergaraDirector Ejecutivo de Fedequinas

    “Gracias al apoyo del Gobierno Nacional y las autoridades locales hemos podido realizar exposiciones, principal motor de comercialización”.

  • Gonzalo CostaVeterinario

    “Los cuidados son tan extensos y rigurosos porque una lesión puede llevar a que el caballo pueda estar ausente meses y lejos del calendario”.

La preparación para exposición se lleva al menos 10 meses. Al valor mensual de la pesebrera se les suman los costos de transporte. Solo ponerlo en feria puede costar $2 millones por ejemplar. Esto sin contar lo que se invierte en la inscripción del evento, los certificados y los cuidados veterinarios de última hora.

Los requisitos

La raza de caballo criollo tiene cuatro andares: el paso fino colombiano, el trote y el galope, la trocha y el galope, y la trocha. Para que estos ejemplares puedan competir en una feria Grado A o B, deben tener un certificado de registro expedido por una asociación federada a Fedequinas. Además, no pueden tener ningún bloqueo por temas disciplinarios o comerciales. También se debe realizar la inscripción en los tiempos determinados por la asociación organizadora y, por último, presentar, antes de ingresar a la pista, el certificado de registro (en original) al momento de ingresar a su competencia.

Según Sandra López, coordinadora de Programas Ecuestres de Asdesilla, los requisitos son bastante exigentes para las ferias ya que se busca que se cumplan a cabalidad. “Deben presentar resultados negativos de AIE (Anemia Infecciosa Equina) inferior a 120 días, Guía de Movilización del ICA, certificados de vacunación y veterinario (inferior a cinco días). Además, cumplir con los requisitos de la ‘prepista’ sin presentar irregularidades descalificantes como alzada, color, edad, órganos sexuales y sanidad”.

A pesar de la pandemia, el gremio del caballo criollo colombiano asegura que este tiempo sirvió para elevar los estándares de la preparación de los animales y se aprovechó para mejorar aspectos como la cría y la preparación. De ahí que en las ferias y exposiciones de los últimos meses subió la calidad del los ejemplares.

Cada vez se suman más personas a la monta para disfrutar del caballo criollo colombiano en exhibiciones, cabalgatas, festivales, remates equinos, competencias porque es claro, según los especialistas, que este ejemplar equino puede ser conducido fácilmente por niños, jóvenes y adultos sin experiencia en esta práctica. Por todo esto es que la afición crezca día tras día.

Así que en el tema de ferias, los propietarios hacen esfuerzos inmensos para cuidar a cada uno de sus ejemplares con robusto equipo humano de múltiples funciones.

El arte de montar un caballo criollo colombiano

Ya no solo es algo exclusivo de las ferias de exposición equinas o de las cabalgatas de domingo, sino que se volvió una disciplina que capta seguidores de todas las edades. Es tan grande el crecimiento en la última década, que el Ministerio del Deporte reconoció la chalanería, como una disciplina deportiva. Esto significa que hace parte del Sistema Nacional del Deporte y tiene vía libre para conformar la federación nacional.

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