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El pasto angleton, también conocido como climacuna o pasto mono, (por el color de las praderas cuando están espigadas), es una gramínea de clima cálido utilizado principalmente para el pastoreo intensivo, cuyo atributo principal refrenda a su capacidad para ser transformado y almacenado en pacas de heno durante la sobreproducción, como una alternativa para las épocas de escasez.

De acuerdo con el zootecnista Fabián Cruz Uribe, docente de la facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Antonio Nariño, este tipo de poácea es resistente a climas secos y se adapta para producir hasta los 1.800 metros sobre el nivel del mar, especialmente, en suelos de mediana a buena fertilidad y de textura franca. No obstante, también puede tolerar suelos con características inferiores.

Su establecimiento se hace al voleo o en surcos utilizando seis kilos de semilla sexual por hectárea previamente seleccionada. Pasados los seis meses, puede ser pastoreado. Cabe resaltar, que en el caso del pasto angleton, la producción de semilla es constante durante todo el año, mientras que el climacuna, da fruto una única vez en este mismo periodo. Y al ser más rastrero que el común, cubre mejor el suelo, compitiendo incluso, con las arvenses. Su pastoreo ocurre entre los 42 y 56 días, tiempo en el que la producción alcanza un promedio de 45 toneladas de hectárea por año de forraje verde en condiciones naturales con suelos fértiles o el doble con un manejo agroecológico adecuado.

En épocas lluviosas su periodo de descanso puede disminuir hasta los 35 días.
Con base en las consideraciones del experto, el plan de fertilización del pasto angleton debe definirse con relación al análisis del suelo del terreno usado y la dinamización de la microbiota y la mesofauna del suelo, cuyas funciones facilitan los procesos de aireación, la fijación simbiótica y asimbiótica de nitrógeno, la solubilización de fósforo, la mineralización, la translocación de nutrientes, entre otros.

Como métodos de conservación de este pasto, se sugiere la henificación (deshidratación rápida) o el henolaje (deshidratación y fermentación anaeróbica). También se puede hacer el ensilado (fermentación anaeróbica).
Sin embargo, la aplicación de estas estrategias dependerá de los recursos que tenga el productor y del clima.

En ese sentido, se sugiere henificar en climas cálidos, por la facilidad que se tiene para secar el forraje en campo entre dos y tres días, mientras que, en climas fríos, el ensilaje es una mejor alternativa por la dificultad para hacer el secado.

Es importante destacar que el aporte nutricional del heno dependerá del estado de madurez de la planta cuando fue cosechada y de su procesamiento. Por lo tanto, para reconocer su calidad, es suficiente que el productor se percate de su color, preferiblemente verde pálido, así como de su textura seca y olor.

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