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Las altas temperaturas han llegado para quedarse y prometen ir en ascenso en los próximos días, pero estas no sólo les pasan factura a los humanos. Las mascotas también pueden sufrir un golpe de calor si no tomamos las medidas necesarias, una complicación que puede incluso poner en riesgo su vida. Tome nota de estos consejos para prevenirlo y conseguir que nuestros perros y gatos pasen un cómodo verano.

Las personas sufrimos también la subida del mercurio, pero somos capaces eliminar el exceso de calor corporal a través de los poros de la piel en forma de sudor, pero en el caso de los animales no regulan su temperatura como nosotros ya que sus patas y su boca son su único sistema de refrigeración, por lo que están más expuestos en días calurosos.

"Cuando la temperatura corporal comienza a subir, se activan varios mecanismos fisiológicos para intentar disminuirla. Nosotros transpiramos, lo que hace que perdamos calor por evaporación. Nuestras mascotas solo pueden transpirar por un área muy pequeña, sus patas, por lo que no es un medio efectivo. Ellas jadean, lo que consiste en respiraciones rápidas para perder calor por evaporación. Nosotros nos quitamos capas de ropa y encendemos el aire acondicionado, lo que hace que perdamos calor por conducción. En los animales, su pelaje actúa como aislante y no tienen esta posibilidad, pero lo intentan acostándose sobre superficies frías", explica Ignacio Moreiras Piastrelini, veterinario de medicina interna de AniCura Lepanto Referencia Veterinaria.

Por ello, para perder calor, los perros y gatos dependen de disponer de un ambiente con aire frío y seco y superficies frescas. "Si no lo tienen, la temperatura corporal comienza a subir, lo que puede generar el golpe de calor", asegura.

En este sentido, algunas razas están más predispuestas que otras a sufrirlo. "Las braquiocefálicas, como por ejemplo el Bulldog francés o los gatos persas, no pueden respirar con tanta facilidad, lo que dificulta el jadeo", cuenta el veterinario. Las razas con capas de pelo muy espesas, como el Husky o el Labrador, también lo pasan peor en esta época. Y también su color, ya que una mascota con pelaje negro absorbe más calor que una con pelaje claro. "También toleran peor el calor los animales con obesidad, muy jóvenes o geriátricos o que tengan una enfermedad respiratoria o cardíaca".

Atentos a los síntomas

Lo más importante es detectar los síntomas que nos indican que el animal está pasando un calor excesivo. "Son los mismos para perros y gatos, aunque en estos últimos son más difíciles de observar", cuenta Moreiras.

Jadeos muy ruidoso y con dificultad, que busquen agua y sombra, inquietud, agitación y salivación son las primeras señales de alarma. "Este es el momento de intervenir ya que de seguir subiendo su temperatura corporal pueden aparecer vómitos y diarrea, confusión y decaimiento que progresan a debilidad muscular, desmayo y convulsiones".

Errores más comúnes

Algunos de los errores que normalmente cometemos es dejar a las mascotas sin supervisión en los días más calurosos. "Si se está en la calle con ellos, siempre hay que observarlos para tomar medidas a tiempo. Y si se les va a dejar solos en casa, es importante dejarlos en el interior y con aire acondicionado".

También hay que evitar sacarlos a la calle en horarios de alta temperatura. "Los paseos tienen que ser muy temprano por las mañanas o muy tarde cuando la temperatura ambiente es baja". También hay que tener en cuenta la temperatura del pavimento. Para ello, es de utilidad tocar el suelo con la mano; si nos quema a nosotros, les va a quemar a ellos.

Otro de los errores comunes es dejarlos en lugares cerrados, pequeños y sin ventilación como coches, invernaderos o garajes, ya que en estos ambientes la temperatura y humedad sube muy rápido.

Consejos útiles

En verano queremos hacer todo tipo de planes con nuestros amigos peludos. Para hacerlo de la forma más segura, es necesario pensar las actividades que realizaremos con anticipación y ver las predicciones del clima.

En estas escapadas, siempre hay que llevar agua fresca y darles un lugar para que estén protegidos del sol. En este sentido, los bebederos portátiles y mochilas térmicas nos van a ayudar a que se mantengan bien hidratados. "Si los mojamos ayudamos a que pierdan agua por evaporación y reducimos el efecto aislante del pelo. Además, hay que evitar que hagan demasiado ejercicio, ya que por la actividad muscular es fácil que la temperatura corporal suba rápido", afirma el veterinario de AniCura.

Tener a mano una piscina o lago en la que se puedan meter siempre ayuda a mantenerlos frescos, así como una fuente, una manguera o aspersores. Y los ventiladores, aires acondicionados y las mantas térmicas refrigerantes les dan un lugar fresco para dormir. Si nuestro plan veraniego es ir con ellos a alguna de las playas a las que se les permite el acceso, los parasoles y carpas pueden generar un espacio fresco y protegido del sol.

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