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Enfermedad Renal Crónica, la enfermedad silenciosa que puede afectar a gatos mayores

Detectar a tiempo la enfermedad renal silenciosa mediante exámenes básicos y una hidratación adecuada salva vidas gatunas
Natalia Albor Rojas
12 de marzo de 2026
Royal Canin

La longevidad de las mascotas puede ser una etapa con diversos desafíos en la salud como puede ser la Enfermedad Renal Crónica, ERC. Esta patología, que consiste en la pérdida progresiva de la capacidad de los riñones para filtrar desechos se ha convertido en una de las enfermedades más relevantes en los gatos mayores.

En la población general afecta entre 1% y 3% de los felinos, sin embargo, la prevalencia se dispara con la edad, alcanzando un alarmante 80% de los gatos mayores de 12 años según la International Renal Interest Society, Iris. El riesgo comienza a elevarse a partir de los 7 u 8 años y dado que es una situación irreversible, suele avanzar sin síntomas que sean evidentes hasta que el riñón ha perdido su capacidad de funcionamiento. Por esto, es recomendable la detección temprana o los cuidados preventivos para garantizar una buena calidad de vida del animal. Carolina Rubio Giraldo, médica veterinaria y Scientific Communication & Affairs Manager de Royal Canin, enfatiza que señales como el aumento en el consumo de agua o la frecuencia al orinar no deben ignorarse, ya que son alertas rojas de que algo no está bien en el animal.

Para prevenir crisis costosas para el bolsillo y dolorosas para las mascotas, pues se estima que los tratamientos pueden costar desde $380.000 en adelante, la experta recomienda establecer un calendario de chequeos preventivos; una vez al año para gatos jóvenes y, a partir de los 7 años una visita cada seis meses. Además del examen físico que evalúa pelaje y cavidad oral se sugieren otras pruebas de laboratorio esenciales como el hemograma completo, creatinina, nitrógeno ureico, BUN, y el urianálisis.

La experta señala que pruebas un poco más costosas como la Dimetil Arginina Simétrica, con un precio aproximadamente de $140.000, permite detectar el daño renal en etapas mucho más tempranas que los métodos tradicionales. Asimismo, es importante medir la presión arterial es vital, pues un felino con hipertensión puede recibir daños en los riñones y los ojos. Por último, una ecografía abdominal puede revelar anomalías internas o masas que no son visibles en pruebas de sangre.

Más allá de los exámenes, es importante enfocarse también en la nutrición como el pilar fundamental de la prevención. Invertir en alimentos de alta calidad o dietas especializadas no es un gasto, sino una inversión a largo plazo; estudios demuestran que los gatos con ERC alimentados con dietas específicas pueden vivir hasta el doble de tiempo que aquellos que reciben alimento convencional. Existen fórmulas diseñadas para reducir la carga de toxinas y adaptar los nutrientes a las necesidades del paciente.

La hidratación también marca una gran diferencia, debido a que los gatos tienen un bajo instinto de sed, se recomienda ofrecer agua en movimiento mediante fuentes, colocar múltiples bebederos en el hogar e incorporar alimento húmedo, que posee entre 60% y 75% de humedad. Finalmente, Rubio advierte sobre la importancia de evitar toxinas comunes en el hogar como las uvas, pasas, cebolla y chocolate, que pueden desencadenar daños renales.

 

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