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Aunque perros como el pug tienen su origen en la antigua china y datan de hace más de 2.000 años y el bulldog inglés tiene una historia en Reino Unido de más de medio milenio, los cambios genéticos ocasionados por el humano han derivado en que estas razas sufran mayores trastornos y tengan graves problemas de salud durante su vida.

Estos cambios que se dan por gusto estético del ser humano pueden desencadenar en patologías de los caninos, por lo que Agronegocios consultó a médicos veterinarios para conocer los diferentes cuidados que puede tener con aquellas razas que tienden a sufrir trastorno braquiocefálico.

Tenga en cuenta la respiración del canino

Juan Carlos Morales, Médico Veterinario y docente de la Universidad Antonio Nariño y especialista en laboratorio clínico veterinario y magíster en ciencias veterinarias, explicó que, “como primera medida, lo ideal cuando se compra un braquiocefálico es que no ronque, que no se escuchen ciertos sonidos cuando está respirando. A medida que ha evolucionado el tiempo, el afán del hombre de darle algunas características especiales de la raza, hizo que se acortara el sistema óseo, pero no la parte de tejidos blandos. El paladar se empezó a plegar y causó una obstrucción parcial sobre la entrada a la laringe”.

Los perros son animales que no son eficientes en la pérdida del calor y cuando sienten una temperatura alta, utilizan su sistema respiratorio para perder el exceso de sofoco. “Si tenemos en cuenta que ese animal ya está bloqueado no va a tener una buena pérdida de calor y va a pasar a shocks calóricos y una posible muerte del paciente”, agregó Morales.

Cuando las razas tienen problemas braquiocefálicos debido al exceso de tejido blando, también hay una alta producción de moco, lo que obstruirá de manera rápida el sistema respiratorio y se pueden presentar graves problemas.

Es importante que los tenedores de este tipo de mascotas observen la entrada de la nariz y que las fosas nasales sean lo suficientemente amplias con la finalidad de que tenga una muy buena ventilación.

“Generalmente los problemas relacionados con la respiración, más exactamente con el síndrome braquiocefálico, acaban corrigiéndose quirúrgicamente. Pero hay que tener en cuenta que, si la operación se hace posterior a los tres años de vida del paciente, puede reincidir en los síntomas y se deban hacer cirugías posteriores. Si se hace antes de los tres años existe la posibilidad de que el animal no vuelva a tener estos procesos y que sea exitosa”, explicó.

No hay que someter a los pacientes mayores a tres años en los que no funcionó la cirugía a altas temperaturas, ni tenerlos en climas muy cálidos.

“Hay que tratar de no subirlos demasiado a los carros, porque en ellos se aumenta demasiado la temperatura y la pérdida de calor es difícil para el canino y van a terminar con problemas del metabolismo total del paciente”, agregó.

Cuidado de la piel y de los ojos

Para las personas entre más arrugas tienen estas mascotas más lindas se ven. La realidad es que entre los pliegues de piel se acumula humedad y es un caldo de cultivo perfecto para bacterias y hongos.

“Lo que se recomienda es hacer una buena limpieza entre las arrugas y si es el caso retirarlas quirúrgicamente. Esas limpiezas se hacen con soluciones que tienen un PH acido y eso va a ayudar muchísimo a que no existan bacterias y hongos oportunistas que van a colonizar dichas zonas”, explicó.

Cuando estos pacientes tienen un exceso de piel, los párpados se vuelven más largos de lo normal y se curvan hacia el ojo y hacen que la pestaña raye la córnea, por lo que se debe operar a la mascota.

“Otra patología de estos caninos es la presencia del ‘ojo de cerezo’ o prolapso de la glándula de la membrana nictitante. Hacia el canto medial del ojo, que queda cerca a la nariz, hay un párpado, e inmerso dentro de esa zona está la glándula donde se salen las lágrimas y se nota una carnosidad roja en el canto medial del ojo. La solución es reposicionarla”, explicó.

Problemas lumbares y actividad física

Para el experto es preocupante cuando estas mascotas vienen con espina bífida, una patología de las últimas vértebras lumbares, que va a impedir el movimiento del paciente y que es genético. “Como son tan pesados pueden llegar a tener hernias discales Hansen tipo 1 y Hansen tipo 2 o hernias tipo 1 y tipo 2 en las que el disco intervertebral se va a salir un poco y hará presión en la médula sobre la raíz de los nervios y se puede explotar el disco intervertebral, que va a generar un daño considerable sobre los nervios”.

Estos caninos suelen sufrir de obesidad y, como no pueden respirar bien, el ejercicio tiende a ser limitado. Una alternativa puede ser la natación, para que hagan ejercicio moderadamente y no se vayan a recalentar, así pueden mantenerse saludables.

“Si tiene un perro sin problemas respiratorios y que tiene buenos espacios en las fosas nasales, no pasa nada, se puede hacer ejercicio normal y hasta trotar, pero si tiene problemas respiratorios toca limitar el ejercicio hasta que se corrija el problema y ponerlo a nadar un poco sin que exceda los 30 minutos al día”, explicó.

Cabe recordar que, sin importar la raza, los médicos veterinarios recomiendan hacer un control cada seis meses, pero si se encuentra alguna característica especial debe hacerse bimensual .

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