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La veterinaria etóloga de la Universidad Agraria de Colombia (Uniagraria), Carolina Alaguna, es consciente que existen muchas causas por las que los perros o gatos pueden morder a otros animales o, muy especialmente, a los seres humanos.

La experta indicó que estas reacciones se pueden clasificar en intra-específica (entre perros) e inter-específica, es decir la reacción contra otras especies entre las que se encuentran los humanos.

“Dentro de esto debe analizarse que las mascotas pueden atacar por causas orgánicas, es decir, por causas físicas, por dolor. Un perro adolorido puede llegar a morder o que tenga un problema neurológico, un tumor intracraneal, trauma físico”, remarcó Alaguna.

Pero también, vale destacar que hay factores inorgánicos que provocan estas reacciones en las mascotas y que están más dirigidas a un tema comportamental, en el que -como señal de alerta- se evidencian posturas ofensivas (las orejas paradas una postura recta) lo que denota que la mascota está lista para el ataque y la postura más sumisa, de miedo o defensiva.

“Los perros pueden presentar ese tipo de posturas por ejemplo porque pudieron haber tenido una mala socialización por tal razón pueden llegar a morder. También puede suceder que lo hayan maltratado o que no haya socializado muy bien con la gente”, remarcó la experta.

Otros tipos de agresividad de los perros y gatos es la producida por la protección del territorio ante cualquier posible amenaza y la producida por la protección de recursos, es decir, que morderán a cualquiera que amenaza con quitarle su comida y cama.

El doctor Édgar Gutiérrez, magistrado del tribunal de ética veterinaria, para evitar estas conductas en las mascotas lo fundamental es la educación cuando son cachorros.

“Es la educación desde cachorro porque es una tendencia natural, son carnívoros y de manada. Empezando desde los dos y tres meses cuando empiezan a cambiar dientes. Allí es importante decirles no, estar serios y no permitirlo, sin charlas. Un no con fuerza y voz de mando”, consideró Gutiérrez.

Gutiérrez también recomienda no incitarlos a juegos peligrosos. En el caso que no se haya producido un proceso de educación y representa un riesgo “lo que se puede hacer definitivamente es colocarle el bozal en toda la trompa para evitar la agresión a los humanos”.

En todo caso, para tomar una decisión acertada sobre su mascota, los expertos consultados por Agronegocios consideran fundamental contar con el respaldo de un profesional, específicamente dedicado al análisis de la etología clínica, que estudia el comportamiento de las mascotas.

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