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La región pacífica de Colombia tiene grandes potenciales en biodiversidad. Sus recursos naturales brindan la posibilidad de que sean utilizados para el desarrollo de tecnologías sostenibles. Con la cáscara de coco, por ejemplo, gracias a su alto contenido en carbón, se pueden desarrollar filtros con la capacidad de filtrar y remover contaminantes del agua.

Según datos de la Universidad Nacional, en el país el abastecimiento de agua potable en la zona urbana no supera 35 %, la cobertura del sistema de alcantarillado es inferior a 15%, y la proporción de aguas residuales domésticas vertidas a ríos y quebradas es cercana a 60%. Estas cifras evidencian que el saneamiento de los cuerpos hídricos es una tarea pendiente que debe atenderse, para esto la investigación es un área que puede dar grandes aportes.

"Una de las problemáticas más fuertes de Tumaco es la sanidad de sus aguas. En sus cuerpos hídricos se puede encontrar gran variedad de aceites, bacterias, entre otros contaminantes emergentes. En la revisión de la bibliografía que hicimos identificamos que en el río de Tumaco también se encuentran metales pesados como el mercurio, esto por causa de la minería ilegal. Debido a este dilema la población está contrayendo varios tipos de enfermedades", comentó Kevin Jair Castillo Delgado, estudiante de décimo semestre de ingeniería física de la Universidad Nacional.

Por esta razón, Castillo lideró una propuesta que permite elaborar filtros con la capacidad de remoción de contaminantes en el agua. La cáscara de este fruto contiene altas cantidades de carbón, al quemarla se convierte en un material poroso que, si se le agregan otros compuestos químicos, puede transformarse en un filtro de materiales contaminantes. Para llevar a cabo este desarrollo, el estudiante aplicó la nanotecnología.

"Basados en literatura encontramos que se puede inhabilitar el mercurio con nanopartículas. Realizamos los filtros funcionalizados con nanopartículas de óxido de titanio (TiO2), a partir de residuos agrícolas de la región", explicó. Se hizo la reducción del titanio por medio de rutas verdes que no sean contaminantes. "Si hubiéramos hecho la sintetización por una ruta química seguiríamos contaminando", indicó.

Cabe destacar que con la propuesta se logra fomentar la economía circular en la región. Aunque en Tumaco el fruto es de alta producción, su cáscara se consideraba un desecho, por eso Castillo se vio motivado a reutilizar esta materia orgánica y mostrar que se le puede dar distintos usos.

"El alcance del proyecto era hacer una purificación del agua, en especial del mercurio, ahora nos estamos dando cuenta que utilizando el carbón activado de la cáscara de coco podemos filtrar otro tipo de elementos como el cromo", señaló Castillo. El desarrollo permitiría convertir aguas contaminadas en fuentes aptas para consumo humano.

Para el desarrollo de su propuesta, el joven investigador contó con el apoyo de Jhoan Mauricio Moreno Vargas, magíster en Física; Laura María Echeverry Cardona, magíster en Ciencias Físicas; y Elisabeth Restrepo Parra, coordinadora del Laboratorio de Física del Plasma de la Unal en la Sede Manizales.

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