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Los probióticos son los encargados de mantener las bacterias de carácter benéfico que se alojan en el intestino y absorber los nutrientes que puedan fortalecer el sistema inmunológico.

Yamid Alexis Pinchao Pinchao, estudiante del Doctorado en Ciencia y Tecnología de Alimentos de la Universidad Nacional de Colombia (Unal), sede Palmira, lideró una investigación en la que se utilizó estos microorganismos para potenciar el rendimiento de este animal.

Según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), este roedor constituye un alimento de alto valor nutricional que contribuye a la seguridad alimentaria de la población rural de escasos recursos. En el país representa una oportunidad para diversificar la economía en regiones como Nariño, Cauca y algunas zonas del Valle del Cauca. Sin embargo, dado que los cuyes son manejados de manera tradicional, no siempre es posible alcanzar altas tasas de producción, puesto que hay que enfrentar un alto riesgo de enfermedades infecciosas.

El estudio realizado por Pinchao se centró en el uso de probióticos para estimular el sistema inmunológico, reduciendo el riesgo de que sean atacados por virus, bacterias y otros agentes patógenos. Así, busca mejorar las características de los cuyes respecto a peso, tamaño y tiempo de sacrificio.

El primer objetivo del investigador fue hacer el aislamiento y la identificación molecular de las cepas susceptibles de ser probióticas, las cuales provienen de la mucosa de los intestinos delgado, ciego y colon de cuyes de dos meses de edad.

De esta técnica obtuvo 30 cepas puras, las cuales se identificaron mediante PCR (reacción en cadena de la polimerasa) y secuenciación Sanger, mediante la cual se extrae el ADN de cada una, y se hace la PCR con el gen 16S para su posterior análisis de secuenciación.

Luego de la identificación procedió a evaluar las características probióticas de cada cepa, como capacidad antimicrobiana y de adherencia a mucosa intestinal; crecimiento en cloruro de sodio y en diferentes niveles de acidez o pH; cambios drásticos de temperatura, y antibiograma.

Hasta el momento, el ingeniero ha evaluado el porcentaje de viabilidad de la cepa después del tratamiento térmico, el cual está alrededor de 60 %, lo que significa que el estudio avanza en el camino correcto. También determinó el porcentaje de eficiencia de encapsulación relacionado con el número de bacterias que quedan por fuera y por dentro de la microcápsula.

Estas pruebas le permitieron elegir una cepa que se llevó a microencapsulación por secado espray, que fue el segundo objetivo de la investigación. Con dicha técnica empleó temperaturas entre 130 y 170 grados centígrados.

Para la microencapsulación se evaluaron materiales termoprotectores para mitigar el impacto térmico en la cepa bacteriana y un material que permitió la liberación controlada de la bacteria en el intestino.

“Tanto el material termoprotector como el entérico buscan que la cepa promisoria de la familia de los lactobacilos permanezca intacta durante su paso por el tracto gastrointestinal del cuy, dado que debe ser suministrada por vía oral”, anota el investigador.

En el último objetivo del estudio, el ingeniero se centrará en el suministro de la cepa promisora encapsulada y en el efecto que esta tiene sobre el peso; el rendimiento en canal; los índices hematológicos; el tamaño de las vellosidades y criptas del intestino y la conversión alimenticia, entre otros factores.

Para su investigación, el estudiante Pinchao contó con el apoyo de los profesores Liliana Serna Cock, de la Facultad de Ingeniería y Administración de la Unal, sede Palmira, y Oswaldo Osorio Mora, de la Facultad de Ingeniería Agroindustrial de la Universidad de Nariño.

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