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La eficiencia en la agricultura se inicia en el ahorro de costos y de buscar alternativas económicas posibles, sin alterar el rendimiento del cultivo, en fertilización y abono.

La disyuntiva parte de un principio. Según los expertos consultados, es vital tener un análisis y estudio de suelo realizado por una persona independiente de la extensión del área a cultivar y del insumo a utilizar en el sentido si es químico u orgánico.

“Se recomienda a los productores, grandes, medianos y pequeños tener un análisis de suelos como base pero sumado a ello, deben tener una asesoría técnica que les ayude a interpretarlo para conocer en realidad qué tipo de suelo se tiene”, indicó, Cristián Gutiérrez, director Técnico de Terkim, una firma comercializadora de insumos alternativos.

Pero el estudio de suelos no funciona sólo si de optimizar los nutrientes aplicados se trata. Según el ingeniero hay que mirar la eficiencia de los fertilizantes porque éstos pasan por pérdidas, bien sea en suelo o en aire, por un periodo de vaporización inevitable.

Para evitar esto se deben aplicar minerales naturales, como por ejemplo zeolita que tiene la propiedad de hacer más efectiva la aplicación de insumos.

“Los fertilizantes se van a quedar en el suelo y es una forma de hacerlos más eficientes”, indicó.

También, agregó, se pueden buscar alternativas como los hongos que ayudan a extender el área de las raíces.

Uno de los problemas que señala el presidente de la Asociación Colombiana de Ingenieros Agrónomos, Ángel Alberto Caro, es que el agricultor se guía más por la publicidad de las casas productoras de insumos o por experiencias de otros para aplicar los productos en sus cultivos.

“Hay todavía muchos cultivadores que aplican fertilizantes por recomendación sin hacer los estudios de suelo debidos y sin entender la fisiología del cultivo. Entonces hacen las aplicaciones y las vuelven rutina lo que los puede llevar no sólo a tener grandes pérdidas económicas y sobrecostos por poca efectividad, sino también deteriorar los suelos”, agregó.

Precisamente, uno de los efectos negativos que identifican los agrónomos de aplicar fertilizantes a ciegas, además de los posibles mayores costos, son los problemas que esto genera en el suelo porque puede llevar a deteriorar las propiedades. Recuperarlas es difícil, genera otros costos y hace compleja la competitividad de los cultivos.

“La recomendación es asesorarse de una persona que no sólo sepa de suelos sino también de fisiología de cultivos, es decir que conozca de nutrición de las plantas en las diversas etapas. Es muy importante la buena nutrición del cultivo porque genera economías en productos para plagas y enfermedades.
A una planta se le debe tratar y le pasa lo mismo que a un ser humano. Si se está bien alimentado es más sano y puede resistir enfermedades”, sostuvo.

Para Gutiérrez en este proceso el agricultor debe tener en cuenta tres factores clave: que el fertilizante sea el adecuado, que se quede en el suelo y que la planta crezca y produzca.

Sin embargo, aclara y coincide con Cano, en que no hay recetas ni fórmulas estándares porque cada cultivo y los suelos son distintos.

“Todas las fincas son distintas y buscar una receta fija puede ser un error, porque lo único que estaría haciendo es darle plata a las casas comerciales, sin tener los rendimientos que verdaderamente necesita”, dijo.

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