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Bloqueos, protestas, desabastecimiento y toneladas de alimentos desperdiciados son algunas de las imágenes que reflejan la situación actual del país. Tras más de siete días en paro nacional, el campo colombiano y la seguridad alimentaria son dos de los más afectados por la coyuntura.

Y es que aunque la imposibilidad de distribuir los alimentos es el problema que más resalta actualmente, lo cierto es que la dificultad se traslada hasta la cadena de producción de las diferentes actividades de la agricultura, pues para mantener animales vivos y cultivos productivos, los agricultores deben seguir comprando insumos de calidad, aunque esto represente grandes pérdidas económicas, precisamente por la imposibilidad de mover y vender sus productos.

Así, varios empresarios del sector ganadero, porcicultor, y avicultor advierten que los costos de producción están en riesgo de seguir aumentando, lo que se suma a que desde hace varios meses ya venían con un incremento de alrededor de 20% en insumos importantes como el concentrado y los fertilizantes.

Un problema que afecta no solo el abastecimiento a corto y mediano plazo, sino también a la competitividad del sector agrícola, que cabe recordar fue el único sector que creció en 2020 y ayudó a que la caída económica no fuera tan pronunciada.

Jorge Bedoya, presidente de la SAC, afirmó que esta situación implica un “retraso o disrupción en la cadena logística. Cuando se corta la cadena volver a ponerla a funcionar no será de un día para otro”.

En el tema del aumento de precios, Johana Klinkert, administradora de empresas agropecuarias, confirmó que en los últimos tres meses, los insumos como maíz, sorgo y fertilizantes para el pasto, la primera fuente de alimentación del ganado, han incrementado su valor en 20%.

En concreto, Klinkert explicó que mientras el año pasado un bulto de concentrado costaba alrededor de $50.000, hoy ya está por encima de $60.000, un aumento que al trasladarse a grandes volúmenes representa grandes pérdidas económicas y de competitividad.

LOS CONTRASTES

  • Jorge BedoyaPresidente de la SAC

    “El balance que tenemos es que no hay sector que se salve, porque manejamos seres vivos, animales y plantas. El impacto en el productor es de un daño enorme”.

  • Gonzalo MorenoPresidente de Fenavi

    “Las aves se están muriendo de hambre. Cada día se nos mueren más aves, porque no tenemos cómo llegar con alimentos y el problema es que todos vamos a sufrir esto”.

Como se mencionó antes, los fertilizantes también hacen parte de la lista de productos que ha registrado incrementos en sus precios.

Según Juan Santiago Betancur, ganadero del norte de Antioquia y gerente de Mundo Granja, hay un problema en la urea, fertilizante clave para la ganadería, pues la sobredemanda de la agricultura de China y el alto costo del dólar tiene el insumo con incrementos de más de 25%.

En cuanto al maíz, uno de los insumos más usados por agricultores, ganaderos y avicultores, su precio también ha sido impactado por la fluctuación alcista del dólar, ya que buena parte del maíz usado en el agro colombiano proviene de países como Estados Unidos, China y Brasil.

Según, Juan Felipe Montoya, presidente de Huevos Kikes, desde hace varios meses ya se sentía una fuerte presión en los precios de los commodities del agro. “Estamos tocando techos históricos. En la Bolsa de Chicago, el desempeño del maíz en los últimos meses ha hecho que hoy tengamos incrementos de precios, solo de materia prima, de 50%. Por un lado, alza de 50% en costos y, por otro lado, desabastecimiento de 30% por el paro. A eso le sumamos que si esto sigue y las aves empiezan a morirse, no vamos a ser capaces de recuperar la industria hasta dentro de un año y medio”, dijo.

En ese punto, Gonzalo Moreno, presidente de Fenavi, recordó que el daño en la industria avícola es inminente, no solo por lo que sucede hoy, sino por lo que viene a mediano plazo, ya que con esta situación está en riesgo más de 50% de las producciones de huevo y pollo del país.

Para Moreno, el problema no es el alza en los insumos, sino que no hay posibilidad de acceder a ellos. “Normalidad no hay, estamos en una situación muy complicada. Tenemos en riesgo de muerte 60 millones de aves y hay 16.000 toneladas de carne y 120 millones de huevos represados”, dijo.

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