Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Luego de 32 días de paro, bloqueos en la vías, saqueos y todo un estallido socioeconómico, el café, uno de los productos bandera más importantes del país, sigue resintiendo las consecuencias, pues la falta de movilidad tiene más de 700.000 sacos del grano represados, y el problema se focaliza en el incumplimiento en las entregas internacionales que esto genera.

Así, importadores de café colombiano y que comercializan, sobre todo, en Estados Unidos ya avizoran un panorama desalentador y aseguran que alrededor de cinco semanas o más será el retraso para entregar las cargas de café nacional a los tostadores en el resto del mundo.

Ante esto, Gustavo Gómez, presidente de Asoexport, advirtió que, el problema radica en los tiempos de tránsito que le toma al grano llegar a su destino, pues recalcó que así todo se normalice en un día, los retrasos en las entregas y en el café que hay represado generará que los tiempos de los contratos no se cumplan normalmente.

Además, señaló que otro problema que esta demora generará es que los tostadores del mundo, que no paran su actividad, empezarán a preferir el café de otros países.

“El café colombiano por sus cualidades está presente en casi todas las mezclas de café de los tostadores del mundo, pero esta situación hace que los tostadores empiecen a evaluar otras opciones de reemplazo de nuestro café”, agregó Gómez.

En esta misma línea, el presidente de la Fedecafe, Roberto Vélez, coincidió en que este no es un problema que se refleje inmediatamente en el sector, sino que tendrá sus consecuencias a largo plazo. Esto, porque según el líder gremial, con el incumplimiento de fechas pactas de entrega se empieza a perder la clientela, lo que a futuro conlleva a que se prefiera el café de otros países por encima del local.

LOS CONTRASTES

  • Roberto VélezPresidente de la Fedecafe

    “No hay penalidad por no entregar el café porque la situación genera fuerza mayor, pero lo que puede suceder es que el comprador tiene que salir y reemplazar el café colombiano por el de otro orígen”.

“En la medida de que se pierdan clientes el café colombiano empieza a bajar en el deseo de los tostadores, quienes comienzan a preferir otros orígenes que sí cumplen con los embarques”, dijo Vélez.

Un ejemplo claro de esta situación es la empresa importadora estadounidense, Caravela, la cual informó esta semana a sus clientes tostadores que los envíos de café colombiano se retrasarán hasta cinco semanas como consecuencia de las protestas contra el Gobierno.

En total, la industria cafetera que mueve externamente alrededor de un millón de sacos, tiene represados casi su totalidad. Vélez aseguró que solo se ha podido mover cerca de 300.000 sacos de 60 kilogramos, por lo que 700.000 siguen anclados en los tránsitos a puerto o en las bodegas de los Comités.

Y es ahí precisamente que surge otro de los problemas, pues según lo que los directivos cafeteros aseguran, la cosecha también se está perdiendo por falta de espacio en las bodegas y de dinero para pagarlas, por lo que los cafeteros siguen sumando pérdidas, aún con la paradoja de tener los precios más altos que se han registrado en la historia cafetera, con valores en $1,3 y $1,4 millones por carga del grano.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.