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El gerente de la Cooperativa de Caficultores de Risaralda, Gustavo Andrés Gómez, explica que hace 2 ó 3 años, cuando los cafés convencionales estuvieron altos, entre US$2,2 a US$3 la libra, la demanda por cafés especiales se resintió dramáticamente. “Esa situación se ha revertido este año y ahora hay más posibilidades de comercializar cafés diferenciados con mejores condiciones porque la cotización en bolsa de Nueva York tiene una tendencia a la baja”, agregó.

De esta manera, en Risaralda se mueven cuatro categorías de especiales que les representan a los caficultores sobreprecios que van desde los $500 a $10.000 por arroba.

En la categoría, especial por taza, cafés con origen en Guática, Quinchía, Pereira y Mistrató, en la que se mueven unos 1.200 caficultores, los sobreprecios están entre un 8% a 12%, es decir, de $5.000 a $10.000 más por arroba. En el 2012 se han comercializado entre 80.000 a 100.000 kilos de café pergamino seco lo que equivale aproximadamente a 700 sacos de café verde exportado. El principal mercado es Estados Unidos y algo llega a Japón, en una relación 70% a 30%.

El especial origen es un mercado más limitado, pero se tienen clientes en Japón y en el Reino Unido para los cafés de Guática y Quinchía, en donde 700 caficultores reciben sobreprecios de $1.000 a $3.000 por arroba.

“Japón era el mejor mercado para Colombia en cafés especiales, pero con la crisis nuclear que dio paso a la crisis económica se ha visto la disminución en la demanda, pero igualmente sigue siendo un cliente potencial en esta línea”, señala el Gerente.

Otro tipo de café especial que genera buena rentabilidad es la categoría preparación y obedece a la condición que el cliente exige. “Estos cafés se generan en el proceso industrial, y se han obtenido volúmenes importantes en supremos y preparación específica de malla de unos 35 mil sacos con sobreprecios que oscilan entre los $1.000 a $2.000 por arroba”, agregó.

Pero definitivamente la categoría por sello o certificación es la que mueve el mayor volumen aunque su rentabilidad en sobreprecio es menor. Este tipo de café va estrictamente unido a la sostenibilidad. Esta línea está moviendo al año en Risaralda en promedio de 2 a 2,5 millones de kilos, los cuales se dirigen a los mercados americano y europeo y encierran sellos de comercio justo, Rainforest Alliance, orgánicos entre otros.

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