Comentarios Profesor Yarumo

Estado fitosanitario y nutricional primer trimestre 2026

11 de marzo de 2026
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El manejo de plagas secundarias, como el minador de la hoja, requiere un enfoque técnico de control biológico por conservación

Cuatro veces al año más de 1.000 extensionistas de la Federación Nacional de Cafeteros realizan evaluaciones fitosanitarias en todo el país con el fin de examinar el estado del cultivo, analizar datos, emitir alertas tempranas, para informar, dar herramientas y ayudar a las familias caficultoras a tomar decisiones oportunas sobre el sistema de producción de café. En el Boletín Nº 18 la Gerencia Técnica de la FNC y Cenicafé representan el resultado de 3.096 lotes evaluados los cuales nos permiten identificar con precisión las necesidades fitosanitarias y nutricionales que determinarán la rentabilidad y sostenibilidad del cultivo.

En el plano fitosanitario, la broca del café (Hypothenemus hampei) mantiene un promedio nacional de infestación de 1,6%, lo que se encuentra por debajo del umbral técnico de 2%, considerado seguro para la mayoría de los lotes. Sin embargo, al analizar los datos de manera estratificada, observamos que 6,3% de los predios evaluados ha superado el Nivel de Daño Económico (5%), especialmente en los departamentos del sur como Cauca, Huila, Tolima y Valle del Cauca, donde entre 9% y 30% de los cafetales se encuentra en niveles de alerta. Esta información es relevante porque nos indica que, aunque el promedio nacional es bajo, existen focos específicos que requieren intervenciones oportunas y focalizadas. Para estos lotes críticos, la recomendación técnica es estricta: evaluar la posición de la broca dentro del fruto, para decidir si es más adecuado un control biológico mediante Beauveria bassiana, o la aplicación de productos químicos autorizados y validados en la Brocarta 52, ajustando la estrategia según la etapa de infestación y las condiciones locales de cada finca.

Respecto a la roya del café (Hemileia vastatrix), el panorama es igualmente delicado. La incidencia promedio nacional de 4,5% exige intervención inmediata en predios con tendencia al aumento de la enfermedad. Antioquia, Caldas y Valle del Cauca presentan niveles superiores al promedio nacional, lo que constituye un “momento crítico” para el control efectivo. Es importante recordar que la fisiología de la roya en variedades susceptibles define una ventana máxima para la primera aplicación de fungicida de 60 días después de la floración principal; superar este plazo disminuye significativamente la efectividad del tratamiento. Para lotes con incidencia mayor a 5%, o resistentes que superen 10%, la prescripción técnica incluye ingredientes activos de alta eficiencia, como ciproconazole (250 cc/ha), azoxystrobin + flutriafol (750 cc/ha) o piraclostrubina (600 cc/ha), aplicados de manera precisa y bajo seguimiento riguroso de la fenología del cultivo.

Un aspecto fundamental que muchas veces se pasa por alto es la interrelación entre la fitosanidad y la nutrición del suelo. La nutrición no es un gasto adicional; es el pilar de la resistencia sistémica del cafeto frente a plagas y enfermedades. En regiones como Meta, Boyacá y Santander, los análisis indican déficit de nitrógeno, por lo que se requiere una compensación técnica de 125 a 150 kg/ha de N durante este semestre para mantener el vigor del cultivo y la capacidad de recuperación frente a factores adversos. En Antioquia, Caldas y Tolima, las deficiencias de magnesio (Mg) deben corregirse con fertilizantes específicos como 23-4-20-3 o 19-4-19-3, ajustando dosis entre 1.300 y 1.600 kg/ha/año, y aplicando enmiendas como la cal dolomita con un desfase mínimo de tres meses respecto a la fertilización nitrogenada para evitar antagonismos que puedan comprometer la absorción de nutrientes.

El manejo de plagas secundarias, como el minador de la hoja (Leucoptera coffeella), requiere un enfoque técnico de control biológico por conservación. Esto implica fomentar y mantener arvenses nobles, así como evitar el uso indiscriminado de insecticidas piretroides u organofosforados de amplio espectro, que eliminan enemigos naturales y agravan la presión de la plaga. En zonas de alta pluviosidad, como Boyacá y Caquetá, el monitoreo preventivo de la gotera y el mal rosado es crucial. Se recomienda aplicar podas fitosanitarias, eliminar tejidos infectados y mantener un seguimiento constante para limitar la dispersión del inóculo y proteger la salud general del cafetal.

Según Cenicafe, la gestión técnica de la caficultura en 2026 requiere que cada caficultor se transforme en gestor de ecosistemas, integrando análisis de suelos, control químico oportuno y estrategias de conservación biológica. Solo de esta manera podremos garantizar que 77,4% de los lotes actualmente bajo el umbral de daño mantengan su productividad, asegurando rentabilidad, sostenibilidad y resiliencia frente a los desafíos fitosanitarios y nutricionales que enfrentamos cada ciclo.

Por esta razón, los invito a consultar el Boletín Agrometeorológico Cafetero de Cenicafé, donde mensualmente usted podrá encontrar las recomendaciones específicas para cada zona cafetera del país. Lo puede encontrar en la página web www.cenicafe.org o en agroclima.cenicafe.org. Además, consulte siempre a su extensionista de la Federación de Cafeteros, quien puede guiarlo en la aplicación práctica de estas recomendaciones y en la interpretación de los resultados de su finca.

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