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Desde el inicio del año el Ideam preveía una devolución del fenómeno de La Niña durante la segunda temporada de lluvias, con precipitaciones de hasta 50% más del promedio. Este ha tenido una duración atípica, pues viene desde 2020, lo que ocasionaría suelos saturados y ríos con niveles altos durante este nuevo trimestre.

Ante este panorama el sector agropecuario tiene que ser muy precavido, pues las altas precipitaciones incrementan el estrés de las plantas por anegamiento, ya que el exceso de agua satura los poros de aire e inhibe el intercambio de gases entre las raíces y la atmosfera, causando hipoxia, que termina afectando la productividad de los cultivos y el crecimiento de los mismos.

Según cifras del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), las pérdidas en producción a causa de las inundaciones pueden oscilar entre 10% a 40% en casos de anegamiento severo.

“Esta situación puede facilitar la predisposición de los cultivos a problemas fitosanitarios, debido a que los incrementos de las láminas de agua y de la humedad aceleran procesos biológicos de microorganismos fitopatógenos como la germinación y el crecimiento de esporas, como también estructuras de resistencia en hongos o puede apresurar ciclos de producción bacteriana”, explicó la entidad.

Agronegocios consultó el Boletín Agroclimático Nacional para saber lo que las entidades gremiales y gubernamentales recomiendan para el cuidado del cultivo de palma de aceite, café y de cereales y leguminosas

Cultivo de palma de aceite

Los cuidados de este cultivo varían dependiendo la región en la que se encuentre, pues el pronóstico de los niveles de precipitación es más alto en ciertos departamentos. Para la zona palmera norte, que incluye a La Guajira, Magdalena, Cesar, Bolívar, Atlántico, Córdoba, Sucre y Urabá Antioqueño, habrá una prevalencia de lluvias hasta el mes de enero de al menos 56 %, por lo que Cenipalma recomienda mantener la vigilancia de la enfermedad de pudrición del cogollo, mediante censos semanales en zonas de avance de la misma visitando cada una de las palmas de los lotes para identificar lesiones iniciales y realizar la eliminación de tejidos enfermos en palmas que por su altura permitan realizar la labor de manera adecuada.

Para combatir las plagas del cultivo, la entidad gremial recomienda mantener plantas nectaríferas o arvenses para potenciar el control biológico dentro de las plantaciones de palma, pues estas permiten la proliferación de parasitoides y depredadores reguladores de las poblaciones de insectos plagas.

Cultivo de Café

Desde la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) y Cenicafe explican que la temporada de lluvias puede generar cambios en la temperatura y humedad de algunas zonas que favorecen la ‘muerte descendente’, una enfermedad que debe ser manejada mediante sombríos permanentes y transitorios y de esa manera reducir las corrientes de vientos fríos y evitar excesos de humedad en el interior del cultivo.

Las entidades también recomiendan evitar heridas en la base del tallo y raíces, durante las labores de selección de chupones y del cultivo, para prevenir la infección por hongos causantes de llagas macana y radicales, favorecida por humedad, lluvias y salpique de suelo en las heridas. Es de importancia eliminar las plantas afectadas y retirarlas del lote para su destrucción.

Cultivos de leguminosas

Desde Fenalce recomiendan hacer la adecuación de los canales de drenaje para evitar el anegamiento en algunos cultivos. El aumento de la humedad ambiental propia incidencia de plagas y enfermedades, la planta de fríjol que se encuentra en esta época del año en llenado de vaina, puede presentar antracnosis, por lo que se requiere un monitoreo permanente para detectar los síntomas y aplicar de manera oportuna fungicidas al cultivo.

La entidad gremial también explica que se pueden utilizar las altas precipitaciones y recolectar el agua lluvia para usarla en la disolución de los plaguicidas que se van a aplicar a los cultivos.

En los cultivos de maíz, Fenalce recomienda aplicar fungicidas preventivos para evitar la presencia de manchas foliares por causa de la humedad. Durante la etapa de siembra se recomienda aumentar entre 10% o 12% la cantidad de semilla para reducir pérdidas por condiciones de humedad del suelo.

En las zonas donde se va a iniciar las siembras de maíz y soya, se deben aprovechar las lluvias y en las zonas con condiciones secas preparar los terrenos para garantizar la humedad de germinación.

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