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Durante más de 25 años, McCain ha apoyado la transformación del sector agrícola en el país invirtiendo recursos propios en la cadena agroindustrial. La compañía no solo se ha preocupado por comprar semilla certificada, la cual es determinante para el rendimiento del cultivo y la garantía de una agricultura sostenida, sino que también, ha desarrollado diferentes modelos de abastecimiento a través de esquemas colaborativos de beneficio mutuo, en donde el principal protagonista es el campesino.

Sin embargo, McCain ha ido más allá y ha invertido más de $15.000 millones de en la adecuación de un negocio sostenible que resulte beneficioso para los campesinos. Gran parte de estos recursos se han destinado al desarrollo de nuevas variedades de papa, de las que se obtienen bastones de papa más largos, más crocantes y con menos defectos; estas características son altamente deseadas por la industria y los consumidores y se constituyen en uno de los principales atractivos de la marca.

Por ejemplo, con una inversión de $6.600 millones en elementos como tractores, sembradoras, tuberías de riego y equipos de cosecha, entre otros; cuyo resultado se ve reflejado en mejores eficiencias y mayor competitividad. Asimismo, anticipos de dinero por $4.000 millones para ayudar a los agricultores con las inversiones de sus cultivos y garantizar así condiciones óptimas para el desarrollo de este.

“Estas inversiones representan el compromiso que tenemos con nuestros agricultores y la importancia de entregarles valores agregados que los orienten a una producción sostenible, que responda a las necesidades y exigencias del mercado, así como, a nuestra promesa de valor de brindar un producto que se cultiva en nuestra tierra y cuyo diferencial es el sabor característico de las papas colombianas”, comentó Christian García, Managing Director McCain Andinos.

Hoy en día, desde McCain aseguran ser la empresa de papas congeladas que "más aporta al campo colombiano", con más de 2.200 hectáreas cultivadas de papa local, lo que lo habilita como uno de los principales motores en la generación de empleo formal e informal en las tierras campesinas de los departamentos de Cundinamarca, Nariño y Boyacá.

Asimismo, ha impactado otros sectores de la economía como el de los transportadores, los cuales participan activamente en la cadena de abastecimiento, movilizando más de 70.000 toneladas de papa que corresponden a 5.000 viajes al año.

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