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Desarrollar un plan de negocios en el campo es un proceso que requiere de varias etapas. De acuerdo con Juan Carlos Ruiz, director de investigación aplicada de la Uniagraria, para iniciar es muy importante conocer la estructura de producción y los productos a desarrollar.

“Es fundamental planear si la producción puede realizarse con varias líneas al tiempo, tener en cuenta el manejo de variables como la mutabilidad de los mercados o las variables externas como las estructuras de regulación, el clima, pero además se debe tener presente la ubicación geográfica, los elementos tecnológicos de producción e infraestructura, con estos se desarrolla un estudio de mercado, estudio técnico y financiero, para así poder planear y ejecutar la iniciativa emprendedora”, indicó Ruiz.

Óscar Eduardo Garavito, director de Administración de Agronegocios Universidad de La Salle, señaló que en esta institución promueven más que un plan, la configuración de modelos de negocio que busquen la creación y captura de valor en los contextos rurales y agrarios del país, algo de lo cual carecen según él, en su gran mayoría, los proyectos agropecuarios, sobre todo, aquellos a baja escala o que vinculan la agricultura familiar.

“Lo primero a comprender es que el contexto rural es multifuncional (no solamente alimentos y materias primas de origen agrícola) y multiescalar, de esta manera, es fácil idear modelos de negocio con perspectiva local, regional, nacional o global, en atención a las oportunidades y comportamiento que exhibe el mercado agroalimentario y agroindustrial”, explicó Garavito.

Recuerde que es fundamental hacer una lectura de las tendencias del mercado, pero, además, tener en cuenta cuáles han sido, en un contexto histórico, las apuestas productivas del territorio y sus resultados, como también los criterios productivos definidos en el POT (en atención al uso del suelo), los planes y proyectos definidos por las Comisiones Regionales de Competitividad y los planes de Gobierno locales y regionales, las demandas tecnológicas de las cadenas priorizadas en las diferentes regiones del país y, los circuitos de comercialización (cortos y largos) ya establecidos, entre otros aspectos.

El presupuesto
Es necesario que tenga en cuenta que el presupuesto es una herramienta que bien utilizada se convierte en un instrumento que permite apoyar la toma de decisiones, antes y durante el ciclo operativo de producción.

“El presupuesto es sensible, además de sustantivo al diseño del modelo de negocio, no solo por la definición de los recursos, sino, por el origen de estos cuando se trata, sobre todo, de buscar apalancar el mismo: crédito o inversión pública/privada”, dijo Garavito.

Entre tanto, Héctor Hugo Laverde, docente del programa de Contaduría Pública de la Uniagraria, manifestó que, “en este punto lo ideal es hablar de emprendimiento rural, es importante tener en cuenta las habilidades empresariales que se necesitarán para mejorar la calidad de vida de las personas, las familias y las comunidades rurales, y para mantener una economía y un ambiente saludables en el campo”.

Teniendo en cuenta lo anterior, para realizar un plan de negocios en estructuras rurales se requiere de ese espíritu de emprendedor rural definido por la FAO como “una fuerza que moviliza otros recursos para satisfacer la demanda del mercado insatisfecha; la capacidad de creer y construir algo desde prácticamente nada; el proceso de crear valor al reunir un conjunto único de recursos para aprovechar una oportunidad”.

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