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En uno de los municipios colombianos históricamente más afectados por el conflicto armado como Mapiripán en Meta, proyectos agroindustriales como el cultivo de palma de aceite que desarrollan en la región desde hace más de 10 años compañías como Poligrow se convierten en una iniciativa de cambio social y transformación de la economía local.

De esta manera, la compañía ítalo-española prevé completar 15.000 hectáreas en este municipio de los Llanos Orientales, el tercero más grande de Colombia en extensión, para continuar fortaleciendo el potencial de una zona que no hace muchos años era olvidada por su situación social y de orden público.

Carlo Vigna Taglianti, director general de Poligrow Colombia, explicó que “en la actualidad contamos con cerca de 7.000 hectáreas sembradas de palma de aceite en plena producción y el objetivo en una siguiente fase es sumar otras 8.000, hasta completar 15.000 hectáreas, a través de un proyecto de alianzas productivas y gracias al alto interés de productores de la región, debido a los resultados positivos que se han observado en nuestro proyecto”, enfatizó.

La presencia agroindustrial del cultivo de palma de aceite ha permitido que las condiciones socioeconómicas de la población de Mapiripán hayan cambiado radicalmente, ya que que el mismo le aporta 80% a la economía del municipio, mostrando alternativas laborales y de mejora en su calidad de vida.

En este sentido, “la compañía genera cerca de 600 empleos directos en la jurisdicción, entre los que se cuentan cerca de un centenar de integrantes de la comunidad indígena Jiw con sus respectivos contratos y prestaciones de ley, puesto que el espíritu de la compañía es el de aprovechar al máximo el potencial humano de la región basados en una filosofía pluralista e inclusiva”, agregó Vigna Taglianti.

Una de las entidades que ha visitado esta zona con frecuencia es el Centro de Estudios de la Orinoquía (CEO) de la Universidad de los Andes, apreciando el impacto que ha tenido en la población de Mapiripán el desarrollo de iniciativas agroindustriales en terrenos calificados con anterioridad como no fértiles para el sector agro.

Así lo explicó Carlos Montenegro, director del CEO, quien expresó que “teníamos un gran interés en analizar cómo una compañía extranjera podía generar una transformación allí y apreciar como lo recibían sus habitantes”.

Fue así que la entidad descubrió en diversas visitas como con el impacto del cultivo de palma de aceite “se compenetró una transformación sobre cómo los pobladores debían hacerlo y asumir esta actividad productiva. Se preocuparon por fortalecer su comunidad y proteger el medio ambiente”, añadió Montenegro.

Así mismo, se dieron nuevas oportunidades pues por las condiciones deficitarias que se vivían en múltiples áreas no consolidaban una actividad económica y productiva muy importante, ni había acceso a asistencia técnica, a mercados o créditos para iniciar proyectos de emprendimiento.

LOS CONTRASTES

  • Carlo Vigna Taglianti Director general de Poligrow Colombia

    “El objetivo en una siguiente fase es sumar otras 8.000 hectáreas hasta completar 15.000, a través de un proyecto de alianzas productivas”.


  • Carlos Montenegro Director Centro de Estudios de la Orinoquía

    “Mapiripán era una zona compleja pues no había una actividad productiva muy grande, ni acceso a asistencia técnica, a mercados o a créditos”.

 

El proyecto de Poligrow también apunta al medio ambiente, ya que se ha caracterizado por prácticas sostenibles con implementación de coberturas vegetales para combatir el pasto sin agroquímicos que ha dado lugar al enriquecimiento de los suelos, favoreciendo la presencia de especies como el venado coliblanco o el puma concolor. La multinacional es miembro de Rspo (Mesa Redonda sobre Aceite de Palma Sostenible) y tiene certificados sus procesos bajo los estándares del Rainforest Alliance, destaca un informe de ProColombia.

Su presidente, Felipe Jaramillo, señaló que “Poligrow y lo que esta empresa ha logrado en Mapiripán es el ejemplo claro del tipo de inversión que estamos buscando para aportar en la competitividad y el desarrollo de Colombia, con apuestas productivas que contribuyan a generar empleo y también al crecimiento del comercio del país con el mundo”.

Por su parte, Jens Mesa Dishington, presidente ejecutivo de Fedepalma, apuntó que en el gremio palmicultor “tenemos la opinión de que el trabajo de Poligrow en Mapiripán, es un ejemplo del aporte que puede lograr la agroindustria de la palma de aceite a la economía mapiripense, además del desarrollo y bienestar para sus pobladores”.

Palma de aceite como producción sostenible
Bajo un modelo de Eco-Innovación, Poligrow ha construido uno de los más rigurosos protocolos de sostenibilidad en el sector agroindustrial, que comprende amplias zonas de conservación, no solo manteniendo y cuidando la vegetación nativa, sino acometiendo la siembra de cientos de hectáreas de bosque joven. Otro aspecto fundamental es que en los procesos de cultivo se reutiliza todo el material orgánico derivado de las mismas plantaciones y frutos, luego de la extracción del aceite de palma.

También se maneja un estricto cuidado de los cuerpos de agua y preservación de los corredores por donde libremente circulan todo tipo de especies animales como venados, pumas, dantas y aves, entre otros. Cuentan con un epifitario donde se estudian, cultivan y reproducen nuevas variedades de plantas, y que permanentemente es visitado por investigadores y estudiantes locales y de otras regiones. La firma palmicultora creó en 2010 la Fundación Poligrow, a través de la cual se desarrollan programas y proyectos con las comunidades.

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