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La agricultura familiar es aquella actividad agrícola de la que dependen todas las personas que viven en el campo, pero aquí se incluyen no solo a los que trabajan con la tierra, sino a quienes aprovechan los recursos que hay en las zonas rurales, es decir, los sitios que por sus condiciones son aptos para la ganadería, producción de animal como la apicultura, o beneficios del agua dulce y salada, como la pesca artesanal.

Todas estas actividades. según el último registro satelital de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra), se presume que se esparcen por todos los departamentos del país y así suman 14,7 millones de hectáreas. Es decir, que las familias campesinas vinculadas a cualquier labor del campo estarían ocupando un equivalente a casi siete veces el área de Cundinamarca.

La cifra es incluso mayor a los reportes de la FAO en los que señalan que a nivel local casi ocho millones de hectáreas están cultivadas, pero esto es porque “una cosa son las manos asignadas a los cultivos y otros a la ganadería, por ejemplo. Así que nunca habrá un encuentro de números y también esto refleja lo que se hace en hectáreas de bosques, o puede ser la agricultura familiar en algún páramo, ríos, cuerpos de agua, entre otros”, explicó Alan Jorge Bojanic, director de la FAO para Colombia.

Así como la agroindustria se concentra en Antioquia, Santander y departamentos del Pacífico, las personas que viven del campo también están en estas mismas zonas.

Por ejemplo, en Antioquia se presume que hay casi dos millones de hectáreas para la agricultura familiar, en Santander poco más de un millón de hectáreas y Cauca cuenta con 948.892.

LOS CONTRASTES

  • Alan Jorge BojanicDirector de la FAO para Colombia

    “El número alto en la agricultura familiar es el resultado de aquellas personas que ven una oportunidad en el campo, pero no solo en cultivos, sino en otro tipo de recursos como el agua”.

El top cinco lo complementan Cundinamarca y Nariño, con 917.312 y 825.280 hectáreas, respectivamente. “Todos estos departamentos destacan no solo porque tienen tierras fértiles, sino también por la altitud, eso hace que tengan fuertes fuentes hídricas y población animal para el consumo. Pero zonas de difícil acceso también tienen registros, como Amazonas, zona selvática (42.771 hectáreas), pero rica en frutos exóticos, y hasta costumbres étnicas que viven de alimentarse de insectos o fauna”, dijo Gabriela Rocca, directora de análisis de la Sociedad de Apoyo a la Agricultura Familiar Nacional.

Se estima que entre 70% y 85% de los involucrados en la agricultura familiar busca convertir el trabajo en negocios productivos, “pero algunos fallan por no tener planes de negocios”, agregó Dairo Estrada, presidente de Finagro.

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