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Uno de los procesos más importantes para la producción y el aprovechamiento de tierras fértiles es la elección de un fertilizante correcto, con todas las variables que esto representa. En el caso de las pasturas, el uso de un buen producto no solo se refleja en que este tenga los nutrientes requeridos, sino que permita maximizar la producción de forraje.

“Toda explotación ganadera debe tener una buena planificación y conocer bien su finca: cuáles son los potreros buenos y malos, por ejemplo. La decisión de comprar los fertilizantes debe ir de la mano con lo que requiera en mi terreno. Con el actual sobrecosto de los productos, un factor decisivo es el precio y por eso la recomendación es prever. Las decisiones deben estar siempre basadas en el conocimiento. Si un productor conoce bien sus tierras va a ir mejorando paulatinamente su rendimiento, pues esto no va a pasar de la noche a la mañana”, explicó el profesional de apoyo del Centro de Investigación Tibaitatá de Agrosavia.

Para elegir el fertilizante correcto, Miguel Amado, gerente de desarrollo de negocios para la región Andina en Yara Latinoamérica, recomienda evaluar las condiciones climáticas y de suelo de la zona donde se está trabajando; es decir, temperatura, precipitación, luminosidad y un correcto diagnóstico del suelo. Estos elementos son determinantes en la producción del forraje.

“Hay que conocer los tipos de pasto con los que se está trabajando, sus requerimientos nutricionales, climáticos, fisicoquímicos, bilógicos, fenología, puntos óptimos de pastoreo y cosecha. Todo esto brinda información necesaria para trabajar el pasto de la mejor manera posible y aumentar su rendimiento. En este punto, desde Yara recomendamos productos a base de nitratos, y realizamos un plan de cuidado para una buena siembra, partiendo del análisis de suelo que se realiza en el acondicionamiento”, señaló.

Por su parte, el gerente de Asistencia Técnica de Monómeros, Francisco Jiménez, explicó que ·la compra del fertilizante debe ser basada en una recomendación de un técnico competente con criterios económicos y ambientales.

“No se compra el más caro ni el más barato sino el que realmente se requiere. El fertilizante debe estar en condiciones físicas y químicas óptimas en cuanto a su granulometría. No deben estar mojados, ni rotos y deben tener los números de lotes respectivos en cada saco. Además, deben tener registro de venta por parte del ICA”, agregó.

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