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Superando cifras de producción y comercialización, y aprovechando las buenas condiciones que tienen algunas regiones para la producción de aceite de palma, el sector palmicultor colombiano afrontó en 2021 los retos propios de la actividad y nuevos proyectos como la búsqueda de una marca país, apoyado en la sostenibilidad y en la calidad del producto.

Cada vez el sector palmicultor tiene más fuerza dentro de la producción agrícola nacional, pues hoy cuenta con cerca de 6.800 productores que aportan al desarrollo rural de 161 municipios ubicados en 21 departamentos.

Según las cifras más actualizadas dadas a conocer por la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma) la producción de aceite de palma en julio de 2021 superó las 134.000 toneladas, con un incremento del 10% frente al mismo mes de 2020. Hasta esa fecha de 2021, alcanzó 1.089.952 toneladas y en el año corrido (julio 2020 a julio 2021) registró un volumen de 1.566.038 toneladas.

Asimismo, el gremio indicó que la zona oriental del país a octubre de 2021 presentó una producción de 62.200 toneladas, siendo la más productiva y con un importante incremento con relación a la última medición en 2020. Le siguen la zona centro con 42.200 toneladas, La Norte con 25.000 y la Sur Occidental con 5.300 toneladas, estas tres últimas con comportamientos históricos semejantes.

Durante el segundo semestre, las ventas de aceite de palma al mercado local continuaron con una dinámica positiva, atendiendo sin dificultad los requerimientos para usos comestibles y no comestibles. En julio de 2021, las ventas fueron de 107.000 toneladas, volumen superior a las 97.000 toneladas que en promedio demandó el mercado local durante el primer semestre del año en curso, con un crecimiento de 60% respecto a la vigencia anterior.

La palmicultura crece como una excelente opción de trabajo en el campo. El sector genera hoy 195.000 empleos directos, de los cuales 82% son formales, una de las tasas más altas en el agro.

Para Catalina Restrepo Rada, presidenta de la Junta Directiva de Fedepalma “la meta más próxima del sector es lograr la mayor productividad, es decir superar las cinco toneladas de aceite de palma por hectárea al año a nivel nacional, ya que considera que los palmicultores colombianos tienen la capacidad de lograr la producción de hasta 12 toneladas de aceite de palma por hectárea al año, apoyados en Buenas Prácticas Agrícolas”.

En cuanto a investigación, “uno de los principales retos es buscar un mejoramiento genético de las variedades. Ya estamos en la etapa de probar unas primeras progenies con productores en todas las regiones palmeras.

Además, estamos buscando también cómo mejorar la eficiencia en el uso del agua con trabajos experimentales en la zona Norte de la Sierra y en el Cesar”, afirma Alexandre Cooman, director general de Cenipalma.

Nicolás Pérez, presidente  ejecutivo  de Fedepalma, afirmó recientemente que el desarrollo del híbrido interespecífico OxG, del que se extrae el aceite de palma alto oleico, ha sido la principal respuesta a la pudrición del cogollo (PC), enfermedad que desde los años 90s ha representado una amenaza para los cultivadores en Colombia y Ecuador. Según Fedepalma, en la última década las pérdidas económicas por PC superan los US$2.800 millones.

Cero deforestaciones, máximo aprovechamiento del agua y producción cada vez más limpia, son los ejes en los que hace énfasis el sector palmero colombiano en su objetivo de lograr la sostenibilidad en toda la cadena.

El ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Rodolfo Zea Navarro, afirmó el pasado 3 de diciembre que el sector palmero “ha sido ejemplo de sustitución de cultivos ilícitos y tiene la claridad que hay que tener el sello de sostenibilidad que incluya lo económico, social y ambiental”.

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