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La industria del cannabis ha tenido un gran auge y popularidad en los últimos años. Colombia es un país tradicionalmente conocido por ser un gran productor del insumo para el mercado ilegal, pero hoy tiene un gran futuro en la legalidad internacional de este producto.

Esta es una producción agrícola que se ha venido desarrollando durante mucho tiempo en el campo colombiano sin mayores tecnificaciones y a bajo costo; sin embargo, con el auge del mercado todo ha cambiado. Actualmente para producir cannabis en Colombia se deben tramitar una serie de permisos y autorizaciones legales ante el Ministerio de Justicia y el de Salud (dependiendo a qué se destine la producción).

A septiembre de este año se entregaron a nivel nacional 129 licencias para el cultivo de cannabis no psicoactivo, 83 más para plantas psicoactivas, 35 para el uso de semillas para la siembra y 139 licencias de fabricación de derivados del cannabis según un informe de Fedesarrollo. Tales licencias se han tramitado principalmente en departamentos como Antioquia, Boyacá, Cauca, Cundinamarca y La Guajira. Por otra parte, en el ICA hay otras 199 habilitadas de las cuales ocho son para importar semillas y tres para exportarlas.

Además de los trámites legales, también hay una lista de requisitos fitosanitarios que los cultivos deben cumplir, al igual que ciertas características puntuales en la producción referentes a las condiciones laborales de los agricultores, entre otros.

Los requerimientos impuestos a la industria por su legalización pueden tener gran repercusión en la economía nacional dado que según el mismo informe de Fedesarrollo. Los empleos que producen las áreas que actualmente se cultivan equivalen a 975, mientras que si se tienen en cuenta todas las licencias actuales, el número subiría a 1.784 lo que significaría un aumento del 182%. Si se suma la proyección a 2025 el aumento sería de 435% en cinco años con 7.776 puestos.

Si bien la legislación en Colombia sobre la producción de cannabis está muy bien frente a otros países de la región, sí le queda mucho por mejorar en cuanto al tiempo en el que se hace la gestión del trámite departe de las entidades gubernamentales en orden a tener las autorizaciones oficiales.

Sobre el tema, Alfredo Pascual, analista internacional para MJBizDaily, aseguró que “como observación general a nivel continental, yo diría que la mayoría de los países avanzaron lento en regulación; en el caso de Colombia particularmente, lo que siempre escucho, es que están inconformes con la lentitud que tiene el gobierno de implementar la ley y aveces se percibe como falta de interés del Gobierno en la industria. Sin embargo, yo soy un poco más positivo, creo que Colombia comparado con otros países de la región si ha avanzado en implementar su ley; sin duda que hay muchas cosas que se quedan lentas pero se pueden resolver para ser mejor y más rápido; pero a nivel general mi lectura es positiva en cuanto a la manera como se ha implementado la ley en el país”.

Por su parte, Fernando González, socio fundador de Asomiravalle, afirmó que “la regulación está bien encaminada, sin embargo uno de los aspectos que nos preocupan es que hay muchos retrasos, por la misma falta de conocimiento, se está poniendo muchas trabas a las empresas que estamos tratando de hacer todo”.

Según el reporte de Fedesarrollo, el tiempo total, para tramitar licencias para la producción de cannabis no psicoactivo es de máximo 75 días pasando por dos procesos; mientras que para el cannabis psicoactivo el tiempo es de 135 días máximo en los que se deben pasar cuatro pasos distintos.

Los productores aseguran que lo más difícil de conseguir son las licencias de construcción, seguido de las de uso agropecuario del suelo y las concesiones de agua. Mientras que en cuento a los mayores problemas para tener licencias, 48% de los encuestados por Fedesarrollo aseguraron que le factor más limitante es el tiempo; un 19% más dijo que lo principal estaba asociado con requerimientos innecesarios y falta de claridad en los diferentes procesos.

LOS CONTRASTES

  • Julián WilchesDirector de Asuntos Regulatorios de Clever Leaves

    “Acá no se permite la salida de productos terminados por no estar certificados. Es algo en lo que el Invima no tiene una posición. Aquí se venden productos importados y hay producción nacional.”

  • Fernando GonzálezSocio fundador de Asomiravalle

    “En pequeños y medianos productores todavía falta que el gobierno dé mucho más. Hay que hacer mucho trabajo todavía en lugares como el Cauca, pero es normal pues la industria está empezando”.

En cuanto a la producción nacional de cannabis, la industria tiene grandes proyecciones a nivel internacional, sin embargo, Alfredo Pascual afirmó que “la llegada de empresas al país coincidió con una época de mucho optimismo sobre el mercado y atrajo mucho capital; pero en 2019 se dieron cuenta de que no es tan así. Si bien esta es una industria muy prometedora, hay que tenerle paciencia. Ese optimismo desmesurado puede ser contraproducente porque muchas empresas y sectores se la juegan toda sin calcular cuando van a generar ingresos. Ahora nos damos cuenta que las cantidades que se pueden vender no son tan desmesuradas como las que se esperaba y podemos tener una sobreproducción de cannabis”.

Si bien las exportaciones tienen una gran proyección, lo que realmente tendrá cabida en el mercado son los productos transformados a base de cannabis; este es el principal interés de al industria nacional en aras a avanzar en la comercialización y distribución del producto con bases psicoactivas; además de la fabricación de productos psicoactivos.

Los expertos aseguran que la industria debe avanzar hacia estos productos pero las legislaciones no solo en Colombia, sino en toda la región, es un gran limitante. Lo anterior entendiendo que se está produciendo en grandes cantidades en países como Alemania, Canadá y algunos de Latinoamérica; pero los productos transformados están principalmente en la industria de los fármacos, frente a eso, Fernando González dijo que el cannabis tiene mucho futuro en mercados como los postres, cosméticos, dulces, productos para el cuidado de la piel, entre otros.

Estas transformaciones de la materia prima son el principal reto para la industria, si bien se está investigando, los permisos y las facilidades tecnológicas hacen que el avance sea más lento y limitado pero para comercializar la producción nacional, es clave transformar.

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