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El limón tahití es uno de los cultivos, que al igual que la piña y el aguacate, está teniendo alta demanda a nivel internacional. Europa y Estados Unidos son los mercados que buscan a esta fruta por su sabor. Es por esto que un grupo de  estudiantes de Ingeniería Mecánica, Química, Agrícola e industrial de la Universidad Nacional de Colombia idearon una herramienta para que el producto no sufra impactos durante la recolecta y pueda llegar en las mejores condiciones a su destino.

“Los recolectores retiran los limones de árboles que pueden alcanzar hasta 2 metros de altura, los depositan en unas mochilas llamadas catangas, con capacidad de 20 kg, y luego los almacenan en canastas plásticas”, explica la estudiante de Ingeniería Agrícola Paula Andrea Avendaño.

El objetivo de la herramienta es disminuir el impacto de la caída y evitar que los limones se golpeen entre ellos una vez estén dentro de la bolsa, pues un golpe fuerte hace que el limón comience a segregar aceites que con el paso del tiempo queman la cáscara, la cual presenta manchas parduzcas por la ruptura de unas celdillas que protegen la integridad del producto. Este proceso es conocido como oleocelosis.

El sistema propuesto está conformado por un ducto retráctil que se puede estirar hasta 5 metros, de manera que el operario pueda pasar rápidamente de un árbol a otro sin necesidad de detener el proceso y aprovechando que el espacio entre limoneros suele ser de entre 6 y 10 metros.

Igualmente, el ducto conduce a un plataforma pequeña con cuatro ruedas, sobre la cual hay una canastilla en la que caerán los limones; entonces, cuando estos atraviesan todo el trayecto por un mecanismo sencillo de separación con tres aspas en un sistema de bifurcación en forma de Y, se reduce la altura de la caída en forma alternada evitando que se golpeen entre sí.