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Víctor Torres es un agricultor y productor de frijol de la vereda Rincón Placer de esta población. Su finca está localizada entre los 1.800 y 1.900 metros sobre el nivel del mar y sus 12 hectáreas están dedicadas a cultivar este alimento, por cada hectárea produce entre 12 y 15 cargas de 125 kilos.

Aunque su fuerte es el frijol seco, dependiendo del precio también cosecha el verde. Todo lo vende en el mercado local de Cajamarca a intermediarios que distribuyen a su vez a regiones como Cundinamarca, Eje Cafetero, Valle del Cauca, entre otros.

El precio por carga, dependiendo la variedad es decir si es cargamanto rojo o bola roja, se mueve entre $480.000 y $500.000 -por debajo de los $400.000 deja pérdida- y en verde entre $150.000 y $170.000.

“El frijol es semestral y tenemos dos cosechas al año. Si lo voy a vender verde lo debo recoger, luego de sembrado, 3 o 4 meses después, y se vende en vaina. En cambio el seco hay que dejarlo que se seque y surta todo el proceso como cultivo semestral”, sostuvo.

Los datos de la Asociación de Productores de Frijol de Cajamarca y Anaime, revelan que en esta parte del país se siembran aproximadamente 8.000 hectáreas por año y 1.500 agricultores producen cerca de 11.000 toneladas.

“Cajamarca es, como municipio, uno de los más grandes productores de frijol del país, pero el sector tiene debilidades. Como cultivadores vemos la necesidad de empezar a tecnificar las siembras. La mayoría de los finqueros no tienen estudios de suelos y lo ideal es tener semilla certificada que da más resistencia a plagas y enfermedades lo que permite ahorros en insumos químicos”, dijo el presidente de la agremiación, Jairo Ramos.

Este directivo gremial y cultivador sabe que si no se preparan debidamente y buscan mecanismos para tecnificarse, los tratados comerciales, en especial el de Estados Unidos, podrían, sencillamente, absorberlos. Pese a tener buena calidad estos cultivadores no tienen planes a la vista de exportar el alimento porque saben que necesitan volumen.

“Con la Cámara de Comercio de Ibagué estamos buscando el contacto con dos grandes superficies para comercializar directamente el frijol en la misma región, sin la necesidad de intermediarios informales los cuales suelen colocar los precios”, agregó.

Argenis Torres, gerente de la Cooperativa Autónoma Regional de Cajamarca y Anaime, afirma que en la realidad es muy poco el frijol que se comercializa, debido a la competencia con los intermediarios informales, señala que estos productores tienen tres cartas bajo la manga. “El frijol se vende verde, se puede dejar secar y la tercera opción que tienen es que pueden, haciéndole una inmunización, almacenarlo y esperar un mejor precio”, dice.

Se necesitan $4 millones para una hectárea
Establecer una hectárea de frijol implica invertir alrededor de $4,2 millones, de los cuales $1,3 millones los representa el entable que se debe construir debido a que las variedades que se cultivan son, en su mayoría, volubles, es decir de enredadera. El resto de la inversión va en mano de obra (se necesitan de 60 jornales por hectárea), insumos e imprevistos.

“La inversión del entable, que dura entre 4 y 5 años, se puede recuperar a las 3 cosechas, dependiendo del precio del frijol. El rendimiento del negocio nos viene dando 1,3 toneladas por hectárea y la rentabilidad puede ser de $2 millones, dependiendo del precio”, dijo Jairo Ramos, cultivador de frijol.

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