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A pesar de que la lluvia ha contribuido a la baja de precios en algunos alimentos como las hortalizas de hoja, también ha afectado al alza a productos como el cacao. Según la Federación Nacional de Cacaoteros (Fedecacao) estas han generado un decrecimiento de la producción de cacao.

Según el gremio, “durante el primer trimestre del año se observó una reducción de 30,8% de la producción nacional con respecto al mismo período de 2021”. De acuerdo con la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), en abril, la producción de café fue de 750.000 sacos, lo cual representó 7% menos frente a los 810.000 que se produjeron en el mismo mes de 2021.

Como lo aseguró Luis Fernando Mejía, presidente de Fedesarrollo, en conversación con LR, los alimentos están comenzando a mostrar un comportamiento bajista justo antes del segundo semestre del año.

Según el boletín de abastecimiento de productos agropecuarios y seguridad alimentaria que entrega la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (Upra), en el último mes los precios de los alimentos como del arroz y los huevos desaceleraron su aumento, mientras que la papa, los tomates y la cebolla junca redujeron sus precios en algunas variedades.

El reporte también mostró una reducción en el precio de la carne de cerdo y aumentos en la de res y pollo. Si bien la baja en la carne de cerdo no es muy elevada, se destaca, porque se presenta por segundo mes consecutivo y, por ejemplo, la costilla de cerdo presentó una caída de 1,6 % en marzo y 0,7 % en abril.

En su informe de política monetaria, el Banco de la República (BRC), afirmó que las presiones internas y externas que afectaron los precios de los alimentos en los trimestres anteriores empezarían a ceder entre el segundo y tercer trimestres del año.

Por ende, el emisor estima que el ajuste anual de esta subcanasta haya alcanzado niveles máximos en el primer trimestre y que para el segundo, empiece a descender a la par con la estabilización o descenso de los precios y costos externos y con la recuperación de la oferta agropecuaria interna.

Esto último debería ser posible gracias a unas condiciones climáticas que se prevén favorables y a que los precios actuales de los productos perecederos son altos y deberían estimular una mayor producción, a pesar de los mayores costos.

Así, para finales de 2022 la variación anual del IPC de alimentos se situaría en el 10,9% y hacia 2023 se estabilizaría en tasas más compatibles con la meta, cerrando el año en niveles cercanos al 1,9%

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