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El dicho popular que reza, ‘el mejor perfume viene en frasco pequeño’, se adapta al café o, por lo menos, a una tendencia en el mundo del grano especial con los llamados microlotes o cafés de tercera generación.

Se trata de un nicho específico del mercado, exigente y muy apetecido por compradores internacionales, al que muchos productores colombianos le están apostando por sus atractivos precios. Un microlote se define como un café excepcional, único por su perfil de taza, exclusivo por sus características, con una oferta pequeña y limitada (de 35 kilos (medio saco) a los $3.000) y con un comprador detrás dispuesto a pagar por él.

“Tiene unas características sensoriales únicas, un plus que lo hace especial para el cliente. Es de gustos. En muchos casos, incluso, es también vender una experiencia. No sólo es el café, sino también la historia detrás de él”, señaló César Augusto Osorio, ingeniero agrónomo y catador Q-Grader, una certificación internacional otorgada por Coffee Quality Institute (CQI ).

Encontrar esos lotes es el reto de quienes se dedican a comercializarlos. Mauricio Osorio es el CEO de Traviesa Coffee, una firma comercializadora de cafés especiales radicada en Estados Unidos, de socios manizaleños, que a través del exportador en Colombia, Selecto Exportadores, de los mismos dueños, se dedica, a poner el radar y buscar por toda la zona cafetera colombiana esos microlotes excepcionales. “Para nosotros la comercialización de un microlote arranca en un saco de 70 kilos hasta 20. Tenemos un equipo técnico en ciencias agronómicas acompañado de los Q-Grader. El grupo viaja por el país buscando cafés con potencial para ser especial definido por una muy buena taza. Nosotros solo comercializamos cafés de 86 puntos en adelante”, sostuvo.

Lo que explicó Osorio, es que una vez detectada la finca con ese potencial, por variedades, microclimas y buenas prácticas, se le ayuda al cafetero en el proceso de beneficio para mejorar la taza. Se establecen protocolos en almacenamiento y empaque que buscan preservar el grano para exportar en las mejores condiciones. Traviesa Coffee lo entrega al tostador internacional en su puerta. “Hoy los compradores dicen cómo quieren el café. Muchos lo buscan dulce, con acidez y con sabores; otros lo quieren con notas a cítricos o nueces. Los japoneses gustan de cafés aromáticos y en Estados Unidos cada estado tiene su gusto. Dependiendo del mercado y costumbres se determina el tipo de grano que quieren. Es el microdetalle, así hay que buscarlos y por eso pagan. Por ello, para nosotros este café no es un commodity”, sostuvo.

De todos modos cosechar un café especial no es fácil y, podría decirse, no es para todo el mundo. Según cálculos del agrónomo César Augusto Osorio, hay un sobrecosto de un 30%, frente a producir un grano estándar.

“Todo tiene sentido, si el esfuerzo de los productores es retribuido en el precio y eso no juega en la bolsa. Es otro nivel. Producir un café especial tiene un sobrecosto y el cafetero debe recuperar eso en su ingreso y obtener mucho más”, indicó.

Un café especial por taza se paga por encima de la cotización en bolsa, en promedio,  30% como piso. Algunos cafés logran doblar el precio y otros, los excepcionales, baten verdaderos récords. “En Colombia hay una finca que ha logrado comercializar café en US$130 la libra”, dice el directivo de Traviesa Coffee.

Exportaciones de especiales de Federación de cafeteros

La Federación Nacional de Cafeteros (FNC) exportó a septiembre de este año, un total de 10.900 sacos de 70 kilos en microlotes, a 25 destinos en el mundo. La Federación reportó, además, que las exportaciones de grano especial en octubre fueron de 98,935 sacos de 60 kilos y las acumulas, al décimo mes del año, es decir entre enero y octubre de 2015, superaron el millón de sacos.

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