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Aunque nació en una familia campesina decidió un día, como  lo hacen muchos jóvenes rurales,  probar suerte en la ciudad.

Se fue a Buenaventura a trabajar en un almacén de cadena por  un mínimo. Pero tras años de lidia, de esquivar la violencia y convertida en madre cabeza de hogar volvió a mirar a su terruño y regresó a La Celia, un municipio de Risaralda incrustado entre montañas ubicado a hora y media de Pereira, de donde es oriunda. Llegó con las manos vacías pero con la alternativa de sembrar café en La Polonia, -la vereda en la que vive- en un pequeño lote. De ahí a hoy, la historia de esta mujer campesina  ha dado varios giros, pero de esos que son para bien.

María Solángel tiene cultivadas en café dos hectáreas. De las  siembras con las que empezó  está recogiendo su primera cosecha y  espera en mayo los frutos de la segunda siembra. En total tiene 10.000 árboles con una particularidad: todos, incluida la  fertilización, los recibió del Plan Nescafé, un programa global de Nestlé que ejecuta desde 2010 en Colombia en alianza con la Federación Nacional de Cafeteros.

Si esas siembras las hubiera hecho de su bolsillo habría tenido que invertir $5 millones “que no tenía”, dijo. Ese fue el ‘empujón’, como ella misma lo señala, para empezar en el negocio y verse en unos años como una empresaria del café. “Ya estoy preparando otra hectárea”, agregó. El Plan Nescafé consiste en entregar al cultivador, gratuitamente, plantas  de café (almácigo variedad Castillo), la primera fertilización, asistencia técnica, capacitación y adopción del código de conducta 4C que establece prácticas sociales, ambientales y económicas en la producción.

Su objetivo, señaló el gerente de Abastecimiento y Sostenibilidad para Nestlé en la Región Andina,   Ricardo Piedrahíta, es apoyar la actividad para que sea más  productiva, rentable y sostenible. Aclara que no es un plan de asistencialismo. “Muchos productores son sobrevivientes del negocio y sabiendo que la oferta mundial en los próximos años va a estar por debajo de la demanda, estamos interesados en lograr que la productividad de café  crezca”, indicó.  En Colombia el Plan está en 15 municipios (10 en el Valle del Cauca y 5 en Risaralda) y  va hasta 2020. En él  Nestlé ha invertido más de US$5 millones y tiene como meta entregar  60 millones de plantas.  De estas ya están cultivadas 37,1 millones y provisto 1,5 millones de kilos en fertilizante. Aunque el fin de la firma es garantizar en el tiempo  la proveeduría de grano para alimentar sus plantas, los cafeteros beneficiados no están obligados a venderle su producción. Según Piedrahíta, un 40% compran del programa.  “Si el productor consigue un mejor comprador  es libre de vendérselo. Ahora, ellos venden a las cooperativas que entregan el grano a la Federación que a su vez es uno de nuestros proveedores”, dijo. 

Programa hará énfasis en relevo generacional

En los cuatro años que restan del Plan Nestlé, la multinacional tiene previsto reorientarlo hacia el relevo generacional, uno de los males de la caficultura. “Queremos retener la gente joven en el campo. Pero si la actividad no es rentable ellos no se van a quedar. Por eso buscamos trabajar el tema de productividad paralelo al de relevo generacional que buscamos trabajar con ONG´s”, dijo el directivo de Nestlé, Ricardo Piedrahíta.

La opinión

Juan Carlos López
Extensionista Comité Cafeteros La Celia
“Algunos de los beneficiarios están en el programa 4c que implica tener cafetales productivos, sostenibles y  buenas prácticas agrícolas”

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