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Este programa fue diseñado por la Unidad para incentivar el retorno de las familias a los predios restituidos, ya que en un principio solo 12% de éstas deseaban volver, hoy 75% de las familias están retornando a sus tierras.

Para Ricardo Sabogal, director general de la Unidad de Restitución de Tierras, el aumento de la problación que retorna implica un gran desafío para la entidad que debe ir de la mano con los entes territoriales para mejorar las vías de acceso, la articulación con las empresas de servicios públicos y lograr que la política de vivienda rural no llegue después de los proyectos productivos, sino antes.

Los estímulos que se les brinda, como la seguridad alimentaria, permiten el desarrollo de sus vidas mediante la voluntad de trabajo y la vocación productiva. También reciben asesoría por 24 meses en cada uno de los proyectos planteados y ejecutados.

La asignación de recursos que recibe cada familia para su proyecto, a través del Banco Agrario, cuenta con un seguimiento continuo para evitar despilfarros, y que la ayuda de hasta 55 salarios mínimos legales vigentes (SMLV), sea eficaz.

El programa cuenta con puntos estratégicos que garantizan la transparencia en los recursos y el logro de los resultados esperados. Uno de éstos es la caracterización del predio para determinar el proyecto más acorde al terreno y la vocación productiva de la región, también se bancariza a las familias restituidas para que manejen los recursos que les son asignados para sus inicitativas, y se brinda una asistencia técnica durante todo el proceso.

“La unidad de restitución empieza a operar por macrozonas, que sería el departamento en donde se establecen las microzonas, lugares que cuentan con factores favorables para lograr la restitución de tierras, como seguridad, que haya un buen número de restitución de tierras y condiciones para el retorno. Cuando se da esto se puede desarrollar el proyecto. Las zonas en las que se interviene dependen de los fallos, explica Carlos Arturo Cardona, coordinador de Proyectos.

La Unidad ha beneficiado con proyectos productivos a 745 familias, con ayudas financieras que suman más de $16.900 millones.

Símbolo de restitución
Chibolo, municipio del Magdalena, constituye uno de los símbolos de la aplicación de la Ley de Restitución de Tierras. Las familias que han ido retornando fueron desplazadas en los años 90 por alías Jorge 40, jefe paramilitar. En esta zona se han restituido más de 1.200 hectáreas, las entregas han ido acompañadas de proyectos productivos, que superan los $1.000 millones.

César Escorcia, representante legal de la Asociación de campesinos desplazados de La Pola, vereda de la zona, hace parte de las familias que fueron desplazadas por los paramilitares, y volvieron.

Hizo algunos negocios y con los $17 millones que recibió, empezó a trabajar en su tierra restituida. Por otra parte, el programa de Proyectos Productivos le otorgó $22 millones. Ahora cuenta con 16 hectáreas, donde tiene ganado, cerdos, terneros, burros, caballos, cultivos de pancoger, entre otros, y un galpón; siendo uno de los proyectos más avanzados de la zona. Para vivir vende 70 litros de leche por día.

“Hay que unirse para reclamar las tierras, hay ricos que no quieren dejarle nada a los campesinos. Yo les digo a ellos que no vendan los predios”, afirma.

Otro caso es el de Luis Alfonso Ramos, quien ocupa de nuevo sus tierras en el predio Los Ángeles, desde 2006. Antes del desplazamiento vivió allí año y medio.

Cuenta Alfonso, que cuando Jorge 40 les exigió abandonar sus tierras, prometió pagárselas, pero esto nunca ocurrió. Al volver había invasores en su predio. Ahora en su terreno, de 46 hectáreas, tiene ganadería doble propósito y cultivos de yuca.

También Edulo Barrios, pudo retornar a su finca Villa Delfi. Al ser desplazado en 1997, viajó a Venezuela, retornó en el 2007 y tiene ganado y cultivos de yuca y maíz, en su predio. También, gracias al área técnica de Proyectos Productivos, tiene un panel solar, cercas eléctricas y un jagüey.

En Magdalena hay 114 proyectos productivos, y en total en la zona norte, 500.

Características de las familias beneficiadas
Las familias que resultan beneficiadas con los proyectos productivos están por debajo del nivel socio económico promedio de la población rural. Los procesos inician con la recomposición del tejido social y la reconciliación de los territorios.

El desconocimiento de los mecanismos y la baja capacidad de autogestión, sumado a las escasas posibilidades de acceder a los programas y las debilidades en el encadenamiento productivo, hacen que estos programas entren a fortalecer a las familias. Una cobertura total y el alcance de una atención integral constituyen desafíos claves del Estado.

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