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En cuanto empezó la cuarentena a nivel nacional, la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (Fedecafé) sentó las bases para estudiar y crear un protocolo que garantizara la llegada de los recolectores del grano por la temporada, la cual, entre otras cosas, ya empezó y se va a extender hasta junio.

Ese texto ya es un hecho, luego de que tanto cafeteros como Gobierno hablaran sobre las necesidades de las fincas y, especialmente, de la seguridad sanitaria por el covid-19. El protocolo incluye una serie de normas básicas que van desde el uso de tapabocas, hasta puntos más exigentes como fumigación diaria de las fincas, y las zonas donde estén los recolectores, hasta instalación de lavamanos o carpas para aislar a personas que lleguen a estar con sospecha del virus.

Y estas medidas, que son necesarias, también exigirán que los dueños de las fincas tengan que invertir más dentro de los gastos que exige una cosecha. Jorge Eliécer Sierra, presidente del comité para Antioquia, de la Fedecafé, explicó que “son varias cosas necesarias para poder trabajar en medio de la crisis sanitaria, por eso puede ser hasta 20% más costoso que hace un año, pero todos sabemos que es algo clave para la recolección”.

En total, según cálculos del sector, se espera que hasta junio, se necesite de por lo menos 150.000 recolectores que contribuyan al trabajo que pretende recaudar entre 6 y 6,5 millones de sacos; por lo que esta temporada es de vital importancia para ese sector, y para más de 600 municipios productores.

El ejemplo en esos sobrecostos se ve con medidas que exige el protocolo como que la desinfección se haga al terminar el día en las zonas donde se concentran los recolectores. Esto incluye desde los lugares donde comen, pasan la noche, hasta donde se preparan. “Estamos hablando de que una finca que necesite por lo menos a 15 recolectores tendrá que hacer una fumigación que por día no va a bajar de $80.000”, comentó Mónica Villada, fundadora de la Hacienda La Amelia.

En adición, la caficultora, estima que una carpa para aislar a los enfermos, más sus cuidados puede tener un gasto no menor a $400.000 al mes, por persona. “Aún así entendemos que es algo muy necesario, y no podemos desconocer que estamos en momentos en los que el precio de la carga está muy bueno”, dijo Villada, haciendo referencia a que solo ayer en la Bolsa de Nueva York la libra se negoció en US$1,04, y el saco de 125 Kg vale cerca de $1,1 millones.

LOS CONTRASTES

  • José Eliécer SierraPresidente comité de Antioquia, Fedecafé

    “Cuando tenemos que albergar gente ya no se puede tener al mismo número de personas en ciertos sitios, así que hay varias exigencias que debemos revisar y acatar”.

Pasos a seguir
Desde finales de marzo, cuando empezó la cosecha, la pregunta que muchos se hacían era ¿cómo poder contratar gente si estaba prohibido el paso entre municipios y hasta departamentos?.

Por eso, el protocolo de recolección es claro al decir, que por primera vez en la historia de la caficultura será necesario que los dueños de las fincas eviten llamar a trabajadores que no estén cercas a sus tierras. “Y hay que tener en cuenta que muchos departamentos rotan con recolectores”, agregó Luis Miguel Ramírez, presidente del comité de la Fedecafé en Risaralda.

“Cada vez que recibimos en la finca personas de otras zonas, que tienen que usar transporte público para llegar o que en los últimos 14 días han viajado al pueblo o a la capital, corremos riesgo de que ocurra contagio” dice el protocolo. Aún así permite que a las fincas que requieren a más de 100 recolectores acuda mano de obra de otras zonas, pero con un mayor cuidado.

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