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Aunque la tradición nunca ha sido cultivar el fruto, desde hace cuatro años más de 30 familias de la Vereda Torres, en el municipio de Ráquira, Boyacá vieron una oportunidad de negocio en las bayas que desde niños recogían y comían en el monte. Hablamos con Parmenio Buitrago, presidente de la Asociación de Productores de la Vereda Torres, una región donde en temporada de cosecha se llegan a producir hasta 20 toneladas semanales de agraz. 

¿Cuándo pasó de fruto silvestre a cultivo comercial?
Este es un fruto que conocemos de toda la vida. Inició dándose en los montes y hasta hace unos 25 años empezó a vérsele potencial. Desde ese momento comenzó a entrar al mercado. 

¿Cómo comenzaron a sembrar el fruto o cuál fue la técnica utilizada?
En esta región todavía muy pocos tienen cultivos sembrados por ellos. Muchos aún recogen el fruto de las plantas que tienen en sus predios, en el monte. En mi caso, yo iba hacia la parte alta de la finca y traía las matas, las transplantaba y las dejaba crecer utilizando únicamente agua. 

¿Por qué decidieron asociarse todos los productores?
Al principio tocaba llevar la fruta a Chiquinquirá o a Ubaté, o vendérsela a intermediarios que venían a comprarla a las veredas. Con la Asociación, que inició en julio de 2014, ya hemos tenido la oportunidad de conseguir mercados directamente en Bogotá con varias empresas que nos pagan un mejor precio. 

Entonces ¿cuánto están logrando producir al año?
Estamos en el proceso de llevar una contabilidad en las fincas. Pero en promedio estamos sacando de 600 a 800 kilos por familia y tenemos entre 120 y 200 hectáreas en producción. Esto viene por ciclos de cosecha y de toda la región productora que comprende Ráquira, Guachetá, San Miguel de Sema y Tinjacá, incluso podemos llegar a 15 o 20 toneladas semanales durante los tres meses más fuertes de producción. 

¿Con qué empresas ya tienen alianzas productivas?
En este momento nuestros clientes fijos son los restaurantes Wok y Crepes & Waffles a los que les vendemos 30 y 100 kilos semanales, respectivamente. Este último nos puede dejar $1,1 millón que se reparten entre todos los productores que aportaron fruta. Si lo vendiéramos a un intermediario perderíamos la mitad del dinero. 

 ¿Qué planes de crecimiento tienen para este año?
Tendremos una planta de refrigeración en tres meses. Costará $125 millones y es producto de un proyecto productivo que ganamos ofrecido por las entidades territoriales de la región. 

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