Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

La salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) generó nuevos desafíos para el bloque europeo, que debe ajustar su presupuesto con el foco puesto en una reducción de las ayudas al sector agropecuario. Y eso ya genera movimientos entre las organizaciones agrícolas y los países con mayor influencia de los productores agropecuarios.

Según analistas y observadores, estos movimientos seguramente reforzarán  la resistencia del campo europeo a que se cumpla con los compromisos en materia agrícola dentro del acuerdo que se estableció entre la UE y el Mercosur.

A lo largo de esta semana se dan discusiones entre los miembros del bloque, tanto a nivel de gobiernos como del Parlamento Europeo.

Lo que está en discusión es la propuesta de presupuesto del bloque para el período 2021-2027. La salida del Reino Unido –Brexit– dejará al bloque con una baja en aportes del orden de 75 millones de euros (US$ 76,080 millones) que debe ser cubierto.

La propuesta desde la presidencia del Consejo Europeo es de un presupuesto para 2021-2027 de 1.094 millones de euros (US$ 1.181 millones).

Esa suma representaría el 1,074% del ingreso nacional bruto de los 27 países integrantes del bloque. Y se trata de un porcentaje inferior al 1,16% del período 2014-2020.

La propuesta prevé un recorte de 14% en los fondos para la Política Agrícola Común, pasando de 382,5 millones de euros (US$ 413 millones) en 2014-2020 a 329 millones de euros (US$ 355 millones) en el período 2021-2027.

La producción agropecuaria del bloque contribuyó con el 1,1% del producto bruto doméstico del bloque, mientras el presupuesto de la Política Agrícola Común concentró el 38% del presupuesto de la UE entre 2014-2020, según se informó.

Al interior del bloque hay posiciones relativamente opuestas entre diferentes ejes de países.

Un grupo formado por Alemania, Austria, Dinamarca, Holanda y Suecia apuntan a que el presupuesto del bloque caiga más en los próximos años, reflejando la salida del Reino Unido.  En tanto, los países menos desarrollados y de más reciente ingreso al bloque se oponen a los recortes.

A nivel agrícola, desde los países nórdicos se apunta a una reducción de las ayudas directas a los productores –el grueso del prepuesto al campo– y que se financien más políticas ambientales y de combate al cambio climático.

Entre los argumentos se señala que un alto porcentaje de los pagos se da a grandes empresas con producciones que –a su juicio– van justamente contra el ambiente.

Desde países como Francia y España hay mucha presión de las asociaciones de productores para que no se permitan recortes en las ayudas directas al sector.

El gobierno francés ya adelantó su intención de evitar más recortes en el presupuesto, mientras en España ya hubo movilizaciones de productores la semana pasada.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.