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Según cálculos que hemos hecho en la Cámara de Alimentos de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), a los hogares colombianos llegan 48 millones de toneladas de alimentos al año, de las que alrededor de 18 millones son alimentos frescos y 20 millones se van a un proceso de valor agregado en alguna industria. Mantener esta dinámica durante la pandemia ha sido uno de los retos más grandes, especialmente al tener en cuenta que existe toda una cadena productiva, que incluye más de 39.000 industrias de alimentos en el país, que se esfuerza a diario para asegurar el abastecimiento oportuno.

Por esta razón, el tejido empresarial tomó la decisión de no parar y de seguir siendo un impulsador del agro colombiano. Seguimos avanzando para hacer del campo un escenario mucho más competitivo y en medio de esta labor, reconocemos el rol imprescindible de todos los productores, del Gobierno y de las empresas por dar continuidad a iniciativas dirigidas a capacitar a nuestros agricultores y asegurar los contratos justos de sus productos.

Por eso, el memorando de entendimiento firmado entre el Ministerio de Agricultura y la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia cobra especial relevancia para avanzar hacia la inclusión agropecuaria, la optimización en los procesos de comercialización y una mayor equidad en la distribución de utilidades. Con iniciativas como Agricultura por Contrato o El campo a un click seguimos contribuyendo a preservar los ingresos de pequeños y medianos productores y al mismo tiempo garantizamos la alimentación sostenible del país. Estos y otros proyectos han permitido que la economía no se detenga y que todos los colombianos tengan acceso a una alimentación balanceada.

Por lo anterior, es claro que los esfuerzos articulados permiten el desarrollo de una economía sólida, ya que cuando compramos un alimento, movemos a todo el encadenamiento productivo que lo produce y creamos bienestar económico y social en miles de colombianos.

Así pues, la apuesta está en alimentar de manera sostenible y promover la competitividad del sector. Esto debe partir del involucramiento y la acción de todas las partes. Buscamos responder a las exigencias del consumidor, y para esto, debemos partir desde las necesidades de quienes ocupan el inicio de la cadena productiva en el campo colombiano.

Desde la Cámara de Alimentos de la Andi, seguiremos enfocando nuestros esfuerzos en comprar de forma directa a los productores agrícolas y pecuarios y generar más rentabilidad a todos los participantes mediante el desarrollo de proveedores. Por eso, la invitación es dar continuidad al trabajo articulado y colaborativo que ya hemos visto que trae grandes resultados.

Colombia tiene el potencial de alimentar no solo a su población, sino al resto del mundo, por lo que esperamos seguir siendo un actor activo en todos los avances y aciertos que surjan en materia de política pública para el beneficio de un país que le apuesta al sector agropecuario.