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“No es fácil salir de varios años dedicados a un mismo producto, a uno totalmente nuevo, que puede ser famosos para muchos pero desconocido para nosotros”, así lo dijo hace unos días Sonny Perdue, secretario de Agricultura de Estados Unidos a un grupo de productores que por crisis climática tuvieron que reemplazar sus semillas que han sobrevivido a generaciones, pero ya no son rentables.

Y es que en Estados Unidos los últimos meses se han dedicado a generar conciencia sobre la importancia de empezar a cultivar nuevos artículos tal como está pasando en Colombia.

El ejemplo más claro es la oportunidad que tienen ahora los cafeteros. ¿Por qué?. Además de las ayudas que ha entregado el Gobierno a ese sector, que suman más de $150.000 millones, con los que se busca hacer frente al precio internacional del grano en ciertos momentos, el Ministerio de Agricultura y la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (Fedecafé), oficializaron un programa de nuevos cultivos anexos.

Esto busca que en las zonas cafeteras se comiencen a sembrar otros productos además del grano, lo cual ayudaría a tener otro alimento en movimiento y serviría para generar ingresos. En total, los caficultores recibirán cerca de 40.000 semillas para maíz blanco.

Desde el Gobierno son optimistas con la medida, porque no es nueva y la práctica ya se ha hecho en otros momentos en los que también hubo fuertes caídas en el precio del café.

Además se podría sustituir la totalidad de las importaciones del maíz blanco con el producto cultivado en Colombia, pues hoy en día el país está comprando del extranjero casi 300.000 toneladas al año.

Lo interesante del caso es que no quiere decir un mensaje de “abandone el café y pase al maíz”; es complementar los cultivos con el acompañamiento de los comités regionales para tener ingresos aún en épocas difíciles.