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El cambio climático es una realidad ineludible. Como sabemos está caracterizado por un incremento de la temperatura del suelo y por cambios en los regímenes de precipitación pluvial. La parte de la que casi nunca se habla, y es vital para el sector agropecuario, es del impacto que tiene el cambio climático en la abundancia de garrapatas en diversas regiones del país.

El aumento de ellas trae consigo el incremento en el riesgo de transmisión de posibles agentes infecciosos. Atendiendo esta problemática, la Universidad de La Salle con el apoyo del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura -IICA – presentaron el texto “Las garrapatas del ganado bovino y los agentes de enfermedad que transmiten en escenarios epidemiológicos de cambio climático”, como una guía para todos los actores del sector ganadero.

A continuación, tres características planteadas en la guía que hacen de esos animales un tema importante. Primero: las garrapatas son parásitos externos de animales domésticos y silvestres de mayor importancia en el contexto del concepto de Una Salud (que comprende la salud pública, de los animales y del ecosistema). Corresponden a arácnidos que se adaptaron evolutivamente para alimentarse exclusivamente de sangre de animales como las aves y los mamíferos, o de los animales de sangre fría, como los reptiles; existiendo hoy garrapatas propias de todas las regiones del globo con excepción de la Antártida. De forma, que existen garrapatas propias para cada una de las zonas de vida del planeta, presentando la característica de que en su fase no parasitaria pueden sobrevivir por períodos prolongados.

Segunda: su ciclo de vida corresponde a una metamorfosis incompleta; luego de ingerir la sangre, la garrapata hembra transforma los nutrientes en huevos que deposita en refugios en el ecosistema, donde se desarrollan hasta el nacimiento de las larvas. El ciclo de vida posee tres fases o estadios: larva, ninfa y adultos, macho y hembra. Las garrapatas encuentran a los animales en los que se van a alimentar de diversas maneras: las exofílicas viven en la vegetación abierta y se suben a las hojas de los pastos en espera de que pase un animal al que se aferran para iniciar su alimentación.

Tercera: las garrapatas requieren de la sangre para sobrevivir. Por ello desarrollaron piezas bucales especializadas para cortar la piel y buscar los vasos sanguíneos de donde obtienen la sangre y linfa requerida para su alimentación. Su saliva es importante en el proceso de alimentación, ya que provee substancias anticoagulantes e inhibidores que evitan el ataque de las defensas del huésped. Las secreciones salivares de algunas especies contienen principios tóxicos y causan parálisis, además transmiten agentes causantes de enfermedad en los animales y en el hombre.

Hay garrapatas propias del continente americano, como la tropical del caballo Anocentor nitens o la garrapata de Cayena Amblyomma cajennense, pero también existen garrapatas introducidas que vinieron a nuestros territorios con animales traídos por los conquistadores y ahora existen de forma endémica o persistente.

Definitivamente, son verdaderos dolores de cabeza para los propietarios de mascotas y ganado en diversas regiones del país.