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El banano en Colombia, particularmente en la región Caribe es un cultivo tradicional que aporta a la seguridad alimentaria y al desarrollo económico del país.

Quisiera iniciar esta columna resaltando la capacidad de resiliencia de los productores de banano del Caribe colombiano, quienes luego de transitar por escenarios de incertidumbre, como la llegada del Fusarium R4T y la pandemia ocasionada por el coronavirus, se lograron sobreponer a la adversidad.

Pero, hoy en día, las amenazas en los mercados internacionales de bajar el precio de la fruta, sumado a la disminución de 6,4% de las exportaciones nacionales de banano en el primer semestre de 2022, al incremento en el precio de los agroinsumos y, a los constantes ataques de las bandas narcotraficantes, representan un agresivo desafío, cuyas consecuencias podrían afectar al tercer producto de exportación nacional, el cual genera más de 50.000 empleos formales en Colombia.

Considerando todo lo anterior, en el departamento del Magdalena existen 600 pequeños productores, que tienen entre una y dos hectáreas por predio y medianos productores que no están cubriendo sus costos con el valor que actualmente le está ofreciendo el mercado internacional por la fruta, situación que está gestando una crisis social y económica en las regiones bananeras del territorio nacional.

Esta problemática es aún más compleja para las inversiones nuevas, que se encuentran en periodos de amortización de créditos, coyuntura que aleja aún más el equilibrio económico entre costos y precios de los productores de banano.

Lo anteriormente expuesto le exige al Gobierno Nacional y las distintas entidades relacionadas con la cadena de banano, acciones concretas para reducir la variabilidad en los costos de insumos y equipos y, al gremio bananero, propender por el trabajo conjunto en búsqueda de mecanismos para que el banano continué siendo el motor de desarrollo social y económico de los departamentos bananeros del país.

La invitación es continuar trabajando unidos por el crecimiento del sector bananero e intensificar la defensa del precio de la fruta en los mercados internacionales, una labor que cobra vital importancia considerando las condiciones de mercado actuales, como son las exigencias en términos de certificaciones, el incremento de los agroinsumos producto de la guerra entre Rusia y Ucrania, el cumplimiento de protocolos de bioseguridad para prevenir la dispersión del Fusarium R4T y, además, cumplir con los cada vez más exigentes estándares de calidad.

Garantizar las condiciones de trabajo a los empresarios del banano, beneficia a los entes territoriales con recursos vía impuestos, a las familias que tendrán fuente de empleo y alimentos para sus hogares, en general, a toda la comunidad que tendrá condiciones favorables para mejorar su calidad de vida.