Sector público y sector privado sumaron sus esfuerzos en torno al Plan Colombia Siembra, iniciativa que permitirá sembrar un millón de hectáreas más pasando de 7,13 millones de hectáreas a 8,13 millones. Ante este desafío, liderado por el Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, las entidades adscritas y gremios económicos, vale la pena reflexionar sobre el rol y los desafíos que las entidades financieras deben afrontar.

En primer lugar, es necesario tener clara la urgencia de movilizar recursos privados, dada la estrechez de las finanzas públicas. En esa medida, se debe garantizar una mayor utilización de instrumentos como los incentivos a la productividad y al riesgo agropecuario, seguir avanzando en el tema de inclusión financiera buscando que pequeños productores que hoy en día están por fuera del sistema puedan acceder al mismo, así como desarrollar alternativas de financiamiento como fondos de capital privado que faciliten la inversión en proyectos productivos agrícolas, que contribuyan al desarrollo rural y que permitan aprovechar el potencial con el que cuenta el país en materia forestal, entre otros.

Los retos son enormes, pero las oportunidades también, como se evidencia en las cifras socializadas durante la presentación del Plan Colombia Siembra, entre ellos la vocación del suelo agropecuario agroforestal equivalente a cuatro millones de hectáreas y forestal de producción, de tres millones de hectáreas.

Adicionalmente, ya se cuenta con experiencias concretas como el Fondo de Inversión Forestal Colombia, administrado por Fiduagraria desde hace más de siete años, que cuenta con Finagro como un inversionista clave, mediante el cual se invierte en proyectos de plantaciones forestales comerciales productoras nuevas o existentes, en asocio con operadores especializados y propietarios de tierras.

En virtud de este proyecto se han generado 520 empleos en los departamentos de Bolívar y Sucre, en zonas afectadas por el conflicto social, permitiendo que los campesinos regresen a sus parcelas al encontrar una opción laboral.

En julio de este año, fue anunciada además la articulación de esfuerzos del Banco Agrario de Colombia y su Fiduciaria, para la creación de un nuevo fondo de capital privado, que permitirá invertir recursos privados en los proyectos del sector agropecuario relacionados con palma, cacao y ganadería, entre otros.

A su vez, los fondos de capital privado representan un nicho de productos financieros en los que se requiere profundizar y captar más clientes. De acuerdo con el “Estudio de Fondos de Capital Privado en Colombia 2015” de la Asociación Colombiana de Fondos de Capital Privado (Colcapital), existen 55 de estos fondos, de los cuales solo 5 están relacionados con agronegocios. Al mismo tiempo, los principales inversionistas de los mismos son los fondos de pensiones que representan 41%, evidenciando la necesidad de atraer más inversionistas, así como de diversificar la participación de diferentes actores en este mercado.

La invitación es a aprovechar el escenario que plantea el Plan Colombia Siembra, asumirlo desde ya como una Política Sectorial atractiva para el Capital Privado y así seguir avanzando con otros mecanismos adicionales y complementarios a los tradicionales, para el desarrollo rural en el sentido más amplio del término.