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Todos en algún momento hemos sido testigos de las consecuencias que trae el fuerte invierno, o de la preocupación de cientos de agricultores que lo han perdido todo por culpa de las sequías.

Basta con ver lo que está pasando en Estados Unidos, el fuerte calor y la falta de lluvia ha afectado más del 60% de la cosechas, principalmente del maíz, incluso el precio del grano se ha incrementado en un 50% en los dos últimos meses.

Ante esta situación, el gobierno Obama ha declarado zonas catastróficas a un tercio de los condados de la nación, lo que permitirá a los agricultores y ganaderos afectados solicitar créditos a un bajo interés para hacer frente a los daños.

Aunque este no es nuestro caso, no podemos ser ajenos ante la inclemencia del clima, aún cuando el Ideam ha pronosticado la llegada del fenómeno del Niño, con más de un 70% de probabilidad que se acentúe a final del año.

El panorama es claro, y no podemos seguir siendo indiferentes ante esta realidad. Es obligación de las autoridades gubernamentales y del sector tomar medidas o adoptar planes de contingencia para no tener que esperar, así como lo ha dicho el Ministro de Agricultura, a que todo lo haga el Gobierno.