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“El campo está olvidado”, fue la respuesta de Roberto García Tauta, agricultor de la sabana en Cota, al consultarlo sobre cómo están los cultivos de hortalizas de hojas. “La situación está fregada. El precio alto de los insumos, el clima, falta de mano de obra y la comercialización son factores que han bajado la producción de hortalizas y la situación económica de los campesinos es crítica".

Los insumos han subido exageradamente, un bulto de abono, se compraba hace dos años a $50.000, ahora $228.000, una libra de herbicida a $55.000, antes se compraba a $30.000, la libra de espinaca semilla a $60.000 la arroba, el cilantro semilla hace poco tiempo se adquiría $150.000, ahora a $400.000.

Si por el precio de insumos llueve, por el clima no escampa. El cambio climático en el mundo, es una realidad, muchos productores no creen, pero cuando hace verano, son calores que nadie los aguanta, los cultivos se queman, las hojas se secan y pierden todo el valor comercial, para llevarlos a centrales de abastos como Corabastos.

El invierno, cuando es muy fuerte, hace perder todas las esperanzas de seguir trabajando. Los sitios donde se cultiva, se encharcan totalmente, las raíces se ahogan, se pudren o se amarillan. Este año ha sido duro, en Cota el rio Bogotá ha estado al punto de desbordarse.

Las hortalizas de hoja por ser cultivos de dos o tres meses, son vulnerables al verano o invierno acaba con todo los que encuentre. El actual invierno, es muy parecido al que hubo en el en el año 1999, donde llegaron las inundaciones hasta el barrio patio bonito.

Cambiar nuestra actividad de productores de hortalizas es bastante difícil, porque tenemos el conocimiento empírico, sabemos cómo cultivar hortalizas de la mejor calidad. Volvernos ganaderos no es bueno, nuestras tierras son agrícolas.

Continúo diciendo: la espinaca es un de los productos, que todavía en Cota es rentable, el cilantro hay épocas de baja productividad, pero nos mantenemos la producción para llevar a otras partes del país.

Otro problema que tiene el campo es la falta de mano de obra, no hay gente que trabaje en la agricultura, en el pueblo está pasando que hay mucha gente acostumbrada de vivir de la caridad que ofrece el gobierno.

Actualmente un jornal (día de trabajo) vale $50.000, suministrándole almuerzo y onces, de 7 de la mañana a 1 de la tarde, esta paga del jornal es buena, pero la gente no quiere emplearse. Esta problemática está llevando a los agricultores a pensar si vale la pena iniciar nuevos cultivos, sabiendo que no hay trabajadores. No sabemos cómo entusiasmar a la juventud que trabajen la tierra, como lo hicieron nuestros ancestros. Cada año está aumentando la falta de mano de obras.