Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Si bien la agilidad y la fuerza en las patas brindan grandes beneficios al caballo, estas habilidades de sus extremidades no valen de nada sin el buen estado de una parte esencial de su anatomía: los cascos. 

Se denomina “casco” a la pezuña de los equinos. Se trata de una estructura formada principalmente por queratina, cuya función es la de sostener el peso del animal. Básicamente se divide en tres partes: la muralla, la parte visible cuando el caballo está parado; la suela, la parte inferior; y la ranilla, una formación cutánea en forma de “v” que remata la suela cerca del talón. 

Para el médico veterinario y experto caballista Marcel Antonio Monsalve “el casco es pieza fundamental del caballo: es el pie del caballo; sin él no podría sobrevivir el animal”. 

Por ello es crucial entender que, a pesar de tener una resistencia que les permite apoyar el galopar constante del caballo, los cascos también sufren deterioro y son susceptibles a problemas que pueden afectar gravemente la salud del animal.

Según el censo pecuario nacional de 2015, realizado por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), entre especies caballar, mular y asnal, Colombia cuenta con una población de 1,5 millones de ejemplares, asentados principalmente en los departamentos de Córdoba (11,95%), Antioquia (9,06%), Tolima (7,58%), Casanare (7,27%) Cundinamarca (7,00%). De esta manera, en dichas regiones está concentrado 42,86% del censo equino nacional.

Se estima que 80% de las consultas sobre los equinos son referentes a sus patas, por ello se debe cuidar la atención básica. “Uno de los factores determinantes es la humedad”, recalca el veterinario. 

De acuerdo con lo explicado por el experto, el animal salvaje lima sus cascos en las piedras, en el camino; mientras que los animales de tracción animal siempre van a estar en pastoreo o en sitios pequeños como una pesebrera, entonces la humedad aumenta el crecimiento del casco. Riesgo que se incrementa si no se limpian adecuadamente los establos, porque el amoníaco que desprenden los desechos del animal favorece la aparición de hongos y otros gérmenes. 

El herraje es otro punto de relevancia que mencionó, Monsalve. “La herradura es como el zapato del caballo. Es el que lo defiende del terreno. Cuando se les acaba o se cae la herradura, el casco va a sufrir el mayor desgaste”, y según enfatizó, puede tener lesiones muy graves que llegan hasta la carne, es como una uña; llega al punto en que el dolor no les permite ni apoyar la pata. “Ahí es cuando se espía el caballo, como se dice popularmente”.

Al respecto, aconsejó: “es importante a la hora de poner una herradura, que un herrador profesional lleve a cabo el proceso; que sepa qué se le puede cortar al casco y qué no, y qué herradura puede ser la más conveniente para él”. Y señala que no es bueno montar un caballo antes de herrarlo, puesto que podría generar incomodidad en el animal y problemas como «cojeras, braceos y brincos».

El herrador Carlos Arturo Pasaje aseguró que es ideal que el mantenimiento en los cascos se haga desde que el animal es un potro, para evitar que estos se le deterioren.

Finalmente, Monsalve enlistó algunas recomendaciones, entre ellas, hacer una revisión constante de los cascos, para detectar anomalías de textura o temperatura que indiquen la presencia enfermedades; mantener al animal en un lugar seco y blando que evite el desgaste de los cascos; realizar un herraje periódico que se adapte al casco y labores que desempeñe el caballo, además de prevenir problemas como la inflamación de las partes blandas del casco, manteniendo una alimentación nutritiva y balanceada.

Prevención de enfermedades

Es importante revisar que los cascos no se tornen blandos, presenten descamación, se tornen oscuros o expidan un mal olor. La mayoría de patologías en estas zonas son tratables con productos tópicos adecuados como impermeabilizantes para contrarrestar el exceso de humedad o sulfato de cobre para fortalecer la estructura del casco. Sin embargo, una enfermedad avanzada del casco llega a comprometer las articulaciones lo cual podría terminar con la muerte del animal debido a problemas de movilidad.

Las opiniones

“Un caballo sano debe ser capaz de pararse uniformemente sobre sus cuatro patas al nivel del suelo. si presenta cojeos o se muestra dudoso al andar se debe prestar especial atención”.
Marcel Antonio Monsalve
Médico veterinario y caballista

“El mantenimiento se debe hacer desde muy potricos para que los cascos no se les deterioren. Si ya es muy viejo el animal, se debe hacer un tratamiento porque en una sola herrada no se corrigen los defectos”.
Carlos Arturo Pasaje
Herrador

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.