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El puerto de Santa Marta, la salida para el banano colombiano, registró movimientos de 730.000 toneladas del producto durante el año pasado.
En total, fueron más de 32.000 contenedores que se enviaron al exterior, según los cálculos de la Asociación de Bananeros del Magdalena y La Guajira, (Asbama).

El presidente del gremio, José Francisco Zúñiga, explicó que los indicadores fueron buenos, pero el principal lunar fue el Fusarium. De hecho, el virus que afecta los cultivos de la fruta necesitó de fuertes inversiones de las fincas productoras y requerirá de mayor atención pese a estar controlado.

¿Cuánto dinero se invirtió para hacer frente al Fusarium?
Son más de US$2,5 millones. En total, fincas enfermas fueron siete en La Guajira (donde apareció el virus), y tan solo seis invirtieron US$1,3 millones.

¿Y las fincas invirtieron?
Además, cada una de las 100 fincas que estaban cercanas sumaron $7.700 millones para los controles que se requerían.

¿Afectó las exportaciones?
En total fueron más de 730.000 toneladas que salieron del Puerto de Santa Marta, en alguna medida hubo una afectación por el hongo y por eventos climáticos.

¿Cómo quedaron entonces las cifras?
Fueron más de US$933 millones en exportaciones, y eso fue superior a 7% frente a 2018.

Cuando hay problemas sanitarios, se paralizan predios. ¿En el caso de ustedes fueron varios los que se desactivaron?
Sí, igualmente hubo una cantidad importante de hectáreas que dejaron de producir mientras se estaban haciendo los controles necesarios por el Fusarium.

¿Hubo pánico entre los compradores?
Al principio se generó un pánico, hubo noticias desafortunadas, referentes a que el banano contenía el hongo y eso fue desvirtuado, y con el paso de los días la gente vio que eso no fue un problema para la salud o consumo.

¿Los socios internacionales pidieron algo especial?
A nivel internacional, en los mercados no hubo restricción para comercializar el banano, pero sí han empezado a hacer exigencias estrictas para prevenir el Fusarium, les preocupa que eso se vea comprometido con sus clientes.

¿Por esos controles hubo sobrecostos, como por ejemplo revisiones extras a los contenedores que salían?
Un contenedor abierto generaba más gastos y sí, los hubo. En total fueron 2.500 inspecciones físicas en 2019, el problema aquí es que salían entonces a US$180 cada una, es decir, US$450.000.

¿Aún así la enfermedad ya está contenida?
Desde el principio nos dedicamos a que todos pusieran de su parte y así fue, no solo nosotros en el sector, sino que también los propietarios del predio afectado fueron los primeros en poner en conocimiento de la situación al ICA.

¿Este año cómo se hará frente al virus?
Tenemos que concentrarnos en una variedad resistente al Fusarium, es algo difícil.

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