Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

La semana pasada, en un documento del Fondo Monetario Internacional se destacaron las políticas macroeconómicas de Colombia. Sobre todo en el crecimiento acelerado que tuvo nuestro país, más rápido que en otros lugares de la región. Para el FMI, también mejoramos en la reducción de la pobreza y la desigualdad. 

Sin embargo, la proyección de crecimiento económico, para este organismo, seguía presionada por una caída en las exportaciones, el precio del petróleo y por supuesto, el alza del dólar que devalúo el peso colombiano. 

A mediados de abril, el FMI ya había bajado su perspectiva de crecimiento económico para Colombia pasando de 2,6 a 2,3%. El Emisor hizo lo propio bajando su proyección de 2% a 1,8%. Mientras que la Cepal no se quedó atrás, ubicándola de 2,7 % a 2,4%. 

Para los analistas económicos, el problema principal radica en que la economía sigue atada a los precios de los commodities que, en algunos casos, siguen perdiendo su valor. 

Sin embargo, es posible que el problema no sea depender de los commodities sino concentrarnos en unos cuantos como petróleo y carbón. Dejando de lado, los productos agropecuarios. 

Que hay del café, trigo, maíz o soya y mirando más allá de este tipo de productos, las oportunidades en el campo también están dadas con el cacao, uchuva, arándanos e, incluso, la madera, tal como podemos apreciarlo en algunas notas de esta edición. 

 No obstante, son varios los obstáculos para que el sector agropecuario jalone de manera sostenida y rápida el crecimiento económico de Colombia. 

Empecemos porque el presupuesto designado para el sector este año no será suficiente y menos con todas las perspectivas de cara al posconflicto. También, porque la problemática de infraestructura de vías terciarias sigue sin arreglarse, entre otras cosas. 

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.