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Las labores del campo, en su totalidad, requieren de distintas herramientas para cultivar, cosechar y empacar los productos agrícolas que se producen. Su uso dependerá del tipo de actividad que el agricultor efectúe en sus tierras y la cantidad de su recolección, ya que aquellas personas que tienen mayores hectáreas sembradas deberán usar herramientas modernas para optimizar tiempo, recursos y energía.

Agronegocios le trae las cinco herramientas tradicionales que no pueden faltar en su finca por su versatilidad en las diferentes tareas del agro.

Herramientas tradicionales para su finca o cultivo

El machete:

La herramienta más usada en el agro colombiano por su facilidad de carga, precio y eficiencia en los cultivos es el machete, un utensilio presente en todas las regiones y que tiene diferentes usos. Tal es su popularidad que al menos cada vivienda rural cuenta con uno por su versatilidad para las tareas del campo.

El machete ayuda en el manejo de malezas y la conservación de la agricultura. Sirve para romper los residuos de cultivos anteriores y retirar las plantas no deseadas en las siembras.

Existen diferentes tipos de machetes y todos varían acorde a la necesidad del agricultor. Entre los más utilizados está el machete cañero, que suele ser de 12 pulgadas y machetes de monte, con longitudes entre 18 y 26 pulgadas.

Algunos son más compactos como el ‘gerber bolo’, que son ideales para largos recorridos y que cuentan con una cuchilla robusta que sirve para tareas de cepillado y de campamento.

Pala para labrar tierra:

Cuando se trata de la siembra de cultivos la pala es imprescindible para el pequeño y mediano productor. Con ella se puede excavar hoyos para plantar, mover materiales y trasladar parte del sustrato, si es que lo requiere el agricultor.

Se debe tener en cuenta que no todas son iguales y algunas tienen mayor resistencia acorde a las tareas en las que son utilizadas; ya que trasvasar la tierra o mover escombros más grandes de las áreas donde se cultiva requiere de un material más grueso.

La forma de la pala también varía acorde a sus funciones; aquellas con punta redonda sirven para trabajos de excavación por la facilidad que tiene para hincarla en la tierra y extraer el sustrato. Las que son cuadradas sirven para recoger materiales o escombros que son más pesados que los demás. También está el palote, que es comúnmente usado en jardinería para trasplantar o perfilar el terreno.

La escardilla

Esta herramienta es fundamental para trabajar terrenos con espacios reducidos e ideal para mover la tierra. Para una mejor funcionalidad de este utensilio se recomienda humedecer el sustrato un día antes para que sea más sencillo deslizarla.

Es recomendada para trabajar en los jardines y puede introducirse en los jardines sin dañar las plantas.

Pico para preparar la tierra

Esta herramienta tiene una cabeza dura unida de manera perpendicular a un mango. Es un utensilio que sirve para cavar hoyos o zanjas en terrenos duros, remover piedras y material suelto, y aflojar la tierra.

Aunque tienen diferentes usos en otros sectores como el minero, aquellos empleados en jardinería y agricultura deben lavarse al final de efectuar las tareas para eliminar la tierra que se adhiere a la herramienta y evitar que las plantaciones adquieran enfermedades y parásitos.

El Rastrillo

Este utensilio se usa especialmente como instrumento agrícola y hortícola que, a través de sus barras con púas o dientes, permite recoger hojas, heno y restos vegetales que aparecen en los diferentes cultivos.

Con el rastrillo se puede aflojar el suelo y nivelas las hojas secas. Aunque existen los tradicionales, algunos más sofisticados sirven para definir la calidad del heno y para el manejo del forraje.

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