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Una de las tantas situaciones que tiene que sortear el campesino en su día a día por las adversidades que presenta el campo tiene que ver con el clima. Una variable que, por su naturaleza, exige recurrir a formas que conlleven a mitigar los impactos que esto pueda generar, mayoritariamente en la producción agrícola.

Es por esto que el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) de la mano con el Ministerio de Agricultura advierte que, productos como el maíz, las hortalizas y los cultivos de papa, son los más propensos a sufrir afectaciones, sobre todo, cuando en épocas de sequías como las presentadas a mitad de mayo, se generan heladas.

Lo que normalmente sucede con los cultivos, es que se genera una disminución de las cosechas, presentándose alteraciones en el desarrollo vegetativo de las plantas, su mortalidad y ciertos cambios genéticos.

Algo que también se ha venido explicando a raíz de estos cambios de clima es que en las cosechas, debido a la poca oferta hídrica, las pérdidas totales de los cultivos se dan como consecuencia de heladas atípicas, vientos fuertes y temperaturas elevadas, que en últimas generan la ocurrencia de incendios forestales en zonas de recarga hídrica. Lo anterior, da como resultado una demora en las nuevas siembras, escasez y precios elevados de alimentos de la canasta familiar, según recalca Asohofrucol en su portal web.

Sumado a eso, estas variaciones climáticas exigen tener en cuenta otros impactos negativos en los cultivos que finalmente concluyen en diferentes problemas sanitarios.

“Las sequías hacen que se presenten explosiones de plagas de insectos comedores de follaje, perforadores de frutos. Estrés híbrido en las plantas genera caída de flores y frutos pequeños y por ende merma en las producciones”, explicó Herberth Matheus, subgerente de Protección Vegetal del ICA.

Dentro de lo recomendado, en el caso de los cultivos de maíz, según el ICA, estos deben sembrarse en lotes bajos de las fincas o en aquellos con mayor facilidad de riego, ante eventuales heladas y sequías. Por su parte, el Instituto ha recomendado que, para disminuir pérdidas en la germinación, se debe aumentar la cantidad de semilla por hectárea, sembrar semilla certificada y de variedades mejoradas, y para cultivos tradicionales se recomienda siembra a ‘chuzo’.

Con las hortalizas como el frijol, arveja, cebolla, habichuela, repollo, zanahoria, remolacha, entre otros, las recomendaciones para reducir los impactos del clima empiezan con: trasplantar en las últimas horas de la tarde. De igual forma, se indica la utilización de riego en zonas donde sea posible a primeras horas de la mañana o finalizando la tarde, con el fin de evitar la evaporación rápida del agua aplicada.

Y, para conservar la humedad del suelo y favorecer los cultivos de papa, se debe preparar el suelo con arado de chuzo, incrementar el uso del abono orgánico y sembrar en laderas.

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