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El pasado nueve de abril tomó posesión como rector de la Universidad de Antioquia quien hasta entonces era el decano de la facultad de Ciencias Agrarias, John Jairo Arboleda Céspedes.

Este médico veterinario, quien ha sido docente de la misma universidad desde 1997, dice que el sector agropecuario ha sido relegado por la educación por cuenta de los problemas de orden público del país. Sin embargo, indica que ahora que se habla de posconflicto, se abre una ventana de posibilidades para cambiar ese escenario.

¿Cuáles son los retos que tiene la educación en el campo?

Hace poco estuvimos en una reunión en el Sistema Universitario Estatal y allí el Gobierno planteó un plan para implementar un sistema de educación rural. Se busca mayor interacción entre la educación superior y la educación media. Es allí donde la Universidad de Antioquia tiene que aprovechar las sedes que posee para trabajar con los municipios para mejorar la calidad de la educación. El diagnóstico del campo es claro: hay baja cobertura, desescolarización, la calidad de la educación no es buena. Tenemos que convertirnos en formador de formadores para el beneficio de todos.

¿Usted cree que la violencia fue un factor de peso para dejar de lado al campo también en materia educativa?

Hay una discusión muy grande y es la influencia de los procesos de violencia a lo largo de estos años y no hay duda de que el abandono en buena parte fue producto de la violencia. Cualquiera que sea la razón tenemos que reconocer que hay dos países: uno de desarrollo en lo urbano, y un país rural, donde tenemos una brecha enorme en materia de desigualdad. El compromiso de la institucionalidad es reconocer esa situación y actuar porque hay enormes cifras de pobreza, analfabetismo inaceptable y vergonzoso. Tenemos que ser capaces de cerrar esas brechas ahora que hablamos de posconflicto.

¿Qué otros fenómenos aquejan al sector?

Aquí hay un enorme círculo vicioso de violencia, de olvido, de abandono. Tienen que darse procesos disruptivos para convertirlo en círculo virtuoso. La pobreza multifactorial muestra unos índices muy altos. El desempleo también es un grave problema, los cultivos de uso ilícito pululan ante la falta de oportunidades y eso va de la mano de la baja calidad de la educación.

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