Agregue a sus temas de interés

Agregue a sus temas de interés Cerrar

Según el último informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, publicado en marzo del 2022, entre los retos que enfrenta Latinoamérica están las sequías, que cada vez serán más fuertes y más extensas.

Esta problemática preocupa a muchos agricultores que, como consecuencia del cambio climático, han tenido que encontrar métodos para llevar con éxito sus cosechas.

Uno de los productos que coge cada vez más fuerza en el cacao y las cifras lo demuestran, en 2021 el país rompió su propio récord de producción: logró 70.205 toneladas y unas ventas cercanas a los $170.000.

Según ProColombia, ya son por lo menos 35.000 familias las que viven del cacao y, aunque el cacao aún está lejos de ocupar los primeros puestos en producción, este cultivo ya tiene un área sembrada de 241.325 hectáreas, según cifras de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria, Upra.

Aún así es un cultivo con varias complejidades, que se suman a las amenazas que limitan su crecimiento, varias de ellas ligadas al cambio climático, como la mayor incidencia de enfermedades o los periodos de sequía.

Esto porque el cacao es uno de los productos que más necesita de la humedad, pues su grado adecuado de humedad relativa debe ser de 80%, aunque puede desarrollarse bien donde la humedad se mantenga en 70%.

Teniendo en cuenta esto, un grupo de investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana decidió indagar sobre cuáles son las variedades de cacao podrían estar mejor preparadas para soportar una sequía.

La investigación

La investigación se centró en siete de los clones que la Federación Nacional de Cacaoteros (Fedecacao) recomienda para la siembra. Los expusieron a un periodo simulado de sequía severa para evaluar cuáles son los que mejor la soportan e identificar sus mecanismos de defensa: información relevante a la hora de decidir cuál cultivar.

Con la colaboración de la empresa Geoambiente, ubicada en Pacho (Cundinamarca), se sembraron las plántulas genéticamente muy parecidas de una misma variedad (de ahí el nombre de clones), conservando así todos sus atributos genéticos, explica Wilson Terán, doctor en Bioquímica y Biología Molecular y quien participa en el proyecto.

En uno de los invernaderos se dispusieron plantas de 10 meses de edad de cada clon y se inició el experimento, que se centraba en comparar dos grupos, uno al que no se le daría agua por 26 días seguidos y otro que recibiría un riego cada tres días, explica la doctora en Fisiología Vegetal Loyla Rodríguez.

Aunque era obvio que todas las que estaban en sequía, el equipo quería saber cuáles se defendían mejor a la falta de agua y en qué consistían sus mecanismos de protección.

Entre las variable pudieron destacar: la eficiencia en la fotosíntesis, la respiración y transpiración, la salud de la membrana y el contenido de agua en el suelo.

Con estos criterios, el equipo seleccionó tres clones: el EET8, que pudo mantener sus procesos de fotosintéticos y administró de manera positiva la poca agua que tenía; el TSH565, en el que encontraron buenos niveles de agua en las hojas y un proceso fotosintético intermedio; y el ISC60, al concluir que fue el que tuvo la mejor eficiencia en el uso del agua y la tolerancia más baja al déficit hídrico.

Lo que viene para la investigación es analizar con mayor profundidad cuáles son los genes que logran desarrollar una mejor tolerancia, qué mecanismos se activan y cómo funcionan, además de empezar pruebas en campo.

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.